Juan Soto - El garabato del torreón

Una placa repuesta

Con San Roque repicando a fiesta, el Concello de Lugo repuso, por fin, el rótulo que en la Plaza de Pio XII recordaba la primera visita de García Lorca a la ciudad

Juan Soto
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Mediando agosto, con San Roque repicando a fiesta, el Concello de Lugo repuso, por fin, el rótulo que en la plaza de Pio XII, recordaba la primera visita de García Lorca a la ciudad, en octubre de 1916. La placa había sido colocada en 2006, por decisión del alcalde López Orozco e inspiración de Alonso Montero, lorcólogo de antiguo. Luce en el cogollo monumental, al lado de la catedral y de la muralla, y en ella encuentra primera invitación a la lectura epigráfica el visitante que entre a la ciudad por la Porta do Postigo, bajo la imagen del Santiago matamoros y la heráldica episcopal de monseñor Izquierdo y Tavira. De su emplazamiento la arrancó la gamberrada brutal de unos pocos descerebrados. Y el hueco se mantuvo demasiado tiempo sin que nadie restaurase tal desaguisado. Ahora, por fin, el alcalde en funciones y la concelleira de Cultura acaban de enmendar el atropello. Conviene que conste: por justicia y por agradecimiento.

A nuestro juicio, quien mejor estudió la relación y vínculos entre Lorca y Galicia fue Landeira Yrago, director de «Faro de Vigo» en los confusos tiempos iniciales de la transición democrática. En «Grial», revista que también dirigió, publicó el primero de sus varios trabajos sobre el tema, siempre muy rigurosamente documentados.

El arriba firmante tuvo ocasión de hablar de aquella visita de 1916 con don Manuel Vázquez Seijas —el futuro co-fundador del museo provincial—, que era por entonces el concejal más joven del Concello y ocasional cicerone del grupo de universitarios granadinos. Don Manuel se fue de este mundo dejando incumplido el propósito, cien veces prometido y otras tantas aplazado, de escribir sus memorias, que resultarían interesantísimas. Pero hoy no toca hablar de Vázquez Seijas, sino simplemente constatar la satisfacción que produce comprobar que en el Concello de Lugo todavía no se han perdido por completo ni el respeto a la cultura ni el interés por el conocimiento de lo propio. Algo es algo.

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