Juan Soto

Amor a primera vista

El flechazo político existe, queridos niños. ¿No es maravilloso?

Juan Soto
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Que la política hace extraños compañeros de cama es cosa sabida desde tiempo atrás. A gran escala nos lo enseñaron Ribbentrop y Mólotov cuando apadrinaron el tierno noviazgo de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética; a pequeño nivel lo supimos desde aquella vez que la IU de Cayo Lara, muy comunista él, prefirió entregar al PP las alcaldías de sesenta municipios españoles antes que ponerlas en manos del PSOE.

En la ciudad de Lugo lo de los matrimonios morganáticos no llega a tanto, pero ya apunta maneras. Los papeles dieron recientemente noticia de que la Xunta, a través de su delegado provincial, está dispuesta a desbloquear tres importantes proyectos locales, para dar así satisfacción a una petición del portavoz municipal del BNG. ¿Ustedes lo entienden, verdad? Lo que no pudo la alcaldesa socialista en años, lo puede en horas un concejal nacionalista estampillado para funciones consistoriales de primer rango.

El noviazgo promete. El delegado de la Xunta (José Manuel Balseiro es su gracia) confía en que la incipiente relación sentimental entre BNG y PP se prolongue al menos mientras dure el cuatrienio en marcha. «Co Bloque, o que faga falta; ao PSOE, nin auga», es la consigna. Se ve que no hay peor cuña que la de la misma madera, porque procede recordar -aunque solo sea por aquello de la fragilidad de la memoria humana- que el señor Balseiro es de extracción socialista. ¡Qué lejos queda aquella época en la que se encontraba confortablemente enrolado en el grupo de gobierno de Cervo! ¡Qué tierna estampa la suya, cerrando filas en el PsdeG-PSOE, en primer tiempo de saludo y a las gratas órdenes del alcalde Roberto Álvarez! Pero no nos dejemos llevar de la nostalgia. Respetemos el impulso irrefrenable del amor a primera vista. El flechazo político existe, queridos niños. ¿No es maravilloso?

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