Los hechos tuvieron lugar en el municipio de A Cañiza en 2017
Los hechos tuvieron lugar en el municipio de A Cañiza en 2017 - EFE
SENTENCIA

El hombre que asesinó a su vecino con una desbrozadora, condenado a 17 años de cárcel

El jurado tiene en cuenta que posee «un coeficiente intelectual límite» y había estado a tratamiento por trastorno ansioso depresivo

SANTIAGOActualizado:

Diecisiete años de cárcel. Es la condena que ha recibido el hombre que mató a su vecino con una desbrozadora en junio de 2017 en A Cañiza (Pontevedra) y trató de quitar la vida también a la hija de la víctima. El fallo de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra, de acuerdo con el veredicto del Tribunal del Jurado, ha aplicado una eximente incompleta por considerar acreditado que el autor de los hechos sufría una «limitación parcial de las capacidades psíquicas», informa el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Según el fallo, el acusado y su vecino mantenían «muy malas relaciones por conflictos de lindes y el uso de un camino que derivaron en denuncias mutuas». Hasta tal punto que «la sostenida situación de hostilidad y conflicto con su vecino» desembocó en «la agresión que sufrió por parte de este en el 2015» y que le ocasionó «un trastorno postraumático que no estaba diagnosticado, pero que le hacía sentir miedo» de quien acabaría convirtiéndose en su víctima.

El día de los hechos, recoge el fallo, el condenado se encontraba con una desbrozadora encendida en el camino origen de las disputas, que discurre ante la casa donde habitaban padre e hija. Al salir estos de la vivienda y dirigirse hacia él, utilizó la herramienta para atacar al hombre, primero, y a continuación a la joven. El tribunal del jurado considera que el fallecido no tuvo capacidad de defensa, pero sí su hija, quien sufre graves secuelas.

El condenado, destaca el jurado, tiene «un coeficiente intelectual límite» y había estado a tratamiento psicológico y psiquiátrico por trastorno ansioso depresivo. Según la sentencia, percibió la presencia de sus vecinos «como una amenaza y revivió el trauma» de la agresión de 2015 «con un estallido de miedo y agresividad que le llevó a reaccionar contra ellos teniendo sus capacidades mentales parcialmente disminuidas, de forma severa la capacidad para controlar sus impulsos y de forma moderada la capacidad para percibir la realidad y actuar en consecuencia».