Abilleira, junto al vehículo de la misión Insight - CEDIDA | Vídeo: La sonda InSight aterrizará en marte esta tarde (ATLAS)
ENTREVISTA

«Mi gran meta es ayudar a enviar una misión tripulada a Marte»

Fernando Abilleira, ingeniero con raíces gallegas en la NASA, colaborará este lunes el aterrizaje de un vehículo en Marte, como parte de la misión Insight

Santiago Actualizado: Guardar
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Fernando Abilleira (Madrid, 1977) sabe que el éxito es a veces una cuestión de seis minutos y medio. En ese tiempo, el que tarda el vehículo de la misión Insight en posarse sobre la superficie de Marte, están concentrados años de dedicación, talento y esfuerzo, en los que Abilleira juega un papel relevante: ocupará la silla del subdirector de Operaciones de Vuelo mientras se desarrolla esta noche una de los exploraciones más ambiciosas de los últimos tiempos sobre el Planeta Rojo.

«Insight será la primera misión que estudie el interior profundo de Marte», relata por escrito a ABC este ingeniero español, con raíces gallegas en Sanxenxo (Pontevedra). El vehículo, equipado con un sismómetro y «un penetrador de superficie», será capaz de proporcionar «datos clave sobre la formación y evolución de planetas rocosos como la Tierra». En ese aspecto, Marte es «un lugar de estudio ideal, ya que en la Tierra los indicios de estos procesos se han borrado durante los últimos miles de millones de años debido a la actividad tectónica de nuestro planeta». «Estudiaremos Marte para saber más sobre la Tierra», sentencia.

La trayectoria de Abilleira está vinculada a la Nasa, en general, desde hace 17 años; y al Programa de Exploración de Marte, en particular, desde hace 15. En las instalaciones del Propulsion Laboratory de Pasadena (California) deja su impronta en la «exploración del Sistema Solar, y en particular, de Marte» como paso hacia lo que considera su «gran meta»: «Contribuir a mandar una misión tripulada al Planeta Rojo en el futuro». Poner un pie humano en otra superficie que no sea ni lunar ni terrestre.

Se buscan marcianos

Por el camino, Abilleira va cargando sus alforjas profesional de méritos y responsabilidades. Antes de unirse a la misión Insight, trabajó durante siete años «como encargado de la trayectoria» en el proyecto que hizo aterrizar el rover Curiosity en Marte. Su actual responsabilidad, además, la combina con la de director de Diseño y Navegación de otro rover, el que el que la Nasa enviará a al planeta en el 2020. Otra pica en la exploración espacial.

¿Y por qué?, ¿a qué se debe el ímpetu con que Estados Unidos y sus socios europeos vuelcan tecnología y recursos para acceder a Marte? En gran medida, a responder a la pregunta de si hubo o no vida, es decir, marcianos. Gracias a anteriores misiones (Spirit, Opportunity y Curiosity), tercia Abilleira , «hoy sabemos que Marte era un lugar muy similar a la Tierra hace 3.000 años. Contaba con ríos, lagos e incluso mares. El agua fluía en grandes cantidades. De hecho, hemos podido confirmar que en lugar de aterrizaje de Curiosity se dieron las condiciones necesarias para que se pudiera desarrollar vida microbiana. El siguiente paso es encontrar indicios de vida pasada».

El presente, de momento, es Insight. Y el riesgo es, a buen seguro, el aterrizaje. Abilleira detalla que el vehículo habrá de completar «la secuencia de descenso sin fallo» mientras decelera de una «velocidad de 20.000 km/h a 8 km/h en 6.5 minutos»: «Un problema con el paracaídas, con el escudo térmico o con el sistema de retropropulsión, por ejemplo, podrían resultar en la pérdida de la misión». Finalizada esta fase, llega otro «momento crítico»: «Tendrá que desplegar sus paneles solares, ya que sin ellos no podría sobrevivir».

Finalmente, el equipo de operaciones en superficie hallará «el lugar idóneo» en el que iniciar la exploración y «desplegar los instrumentos». Para entonces se sabrá si «el trabajo de cientos de personas durante los últimos ocho años» da sus frutos y si se obtienen, como pronostica Abilleira recuperando a Armstrong, los avances científicos «que serán un éxito para toda la humanidad».