El globo se ha roto tras colisionar con una farola durante las fiestas de San Roque
El globo se ha roto tras colisionar con una farola durante las fiestas de San Roque - EFE

El globo de Betanzos rompe durante el hinchado y lo reparten entre el público

La tradición medieval de la localidad gallega de lanzar el aerostato de papel más grande del mundo tendrá que esperar a las fiestas de San Roque del año que viene

A CoruñaActualizado:

El globo de Betanzos, el aerostato de papel más grande del mundo, ha sufrido daños durante la fase de hinchado hasta romper para después repartir sus trozos entre el público, formado por unas 50.000 personas.

La plaza del Campo, hoy plaza de los Hermanos García Naveira, tenía previsto, como cada año, el gran momento de las fiestas de San Roque de Betanzos, el instante en el que entre el día 16 y el 17 de agosto despega un globo de veinticinco metros de alto por cincuenta de circunferencia.

Unas 50.000 personas, según informan fuentes municipales, estaban congregadas para contemplar el globo aerostático de papel más grande del mundo, pero el artefacto rompió mientras lo hinchaban al quedarse enganchado con una farola de la torre de la iglesia de Santo Domingo. Aunque la idea inicial era prenderle fuego en la plaza, por motivos de seguridad el Ayuntamiento decidió dividirlo en trozos y repartirlo entre el público como recuerdo.

El aerostato, que se lanza desde el siglo XIX, ha quedado hoy en tierra y tendrá que esperar un año para volver a intentar despegar al cielo de Betanzos. La familia Pita es la encargada de elaborar el globo compuesto por más de 160 kilogramos de papel que dan forma a dieciséis cuarterones, pegados con ungüento especial, una mezcla a base de harina de centeno macho cocida con agua que un antepasado de la familia, Lucas Pita, utilizaba ya para tratar el cuero en sus labores como albardero. En sus cuarterones artistas locales plasman su visión satírica recreando los temas más destacados del año.

Los globos de papel son una tradición medieval en esta localidad gallega y, según la tradición, la invención de estos aerostatos corresponde a los chinos, aunque en Occidente su llegada se debió a Marco Polo. Supuestamente, uno de sus ayudantes fue quien introdujo en Betanzos la pasión por los globos de papel. Durante el siglo XIX las celebraciones y acontecimientos que allí tenían lugar, como la visita del repuesto rey Fernando VII, se conmemoraban con el lanzamiento de uno de estos globos, hasta 1875. Desde entonces, y excepto en cuatro ocasiones -principalmente por la Guerra Civil-, la familia Pita ha velado por el cumplimiento de la tradición.