Fernández y Feijóo, durante su encuentro en Oviedo
Fernández y Feijóo, durante su encuentro en Oviedo - EFE
CRISIS EN ALCOA

Galicia y Asturias emplazan al Gobierno a plantear medidas que revoquen el cierre

El Ejecutivo se muestra «optimista» e insiste en que buscará mantener las plantas

SantiagoActualizado:

La sintonía institucional existía con carácter previo al anuncio de Alcoa de cerrar las centrales de Avilés y La Coruña, pero los presidentes de Galicia y Asturias evidenciaron este viernes en Oviedo que esto también les une. Su encuentro fue la materialización de un consenso pleno en la defensa de la actividad en las centrales alumineras y en buscar respuestas en dos vertientes: por un lado, las inexcusables explicaciones de la multinacional para justificar su decisión; por otro, en las medidas que el Gobierno es capaz de poner encima de la mesa para revertir el ERE anunciado por la compañía.

Ni Alberto Núñez Feijóo ni Javier Fernández conocen con certeza qué ha movido a Alcoa a dar jaque mate a sus plantas —y a sus casi 700 trabajadores—, pero por lo pronto urgieron al Ejecutivo a que apruebe un marco tarifario estable para las empresas electrointensivas para el año próximo. «Será imposible que Alcoa reconsidere su propuesta si el Gobierno central no establece en semanas un marco concreto para el año 2019 y siguientes del precio de la energía», afirmó el presidente gallego. Y de paso, que aclare cuándo va a ejecutarse la partida de 150 millones de euros para las empresas electrointensivas que recogen los Presupuestos del Estado para 2018.

El temor ahora es que la falta de seguridad ante los vaivenes del precio de la energía pueda provocar la deslocalización de otras electrointensivas. Ambos mandatarios se comprometieron a trabajar de manera conjunta, y sus respectivas administraciones se entrevistarán la semana próxima con representantes del Ministerio de Industria para seguir analizando posibles soluciones. «Le pediremos que ayude para que la empresa reconsidere su posición», avanzó Fernández; «sin su complicidad no es posible solución», añadió Feijóo. No será hasta después del 28 de octubre cuando los presidentes puedan verse con la titular ministerial, Reyes Maroto, por problemas de agenda internacional.

No es la energía

La respuesta del Gobierno está siendo algo errática. Tras el Consejo de Ministros, la portavoz Isabel Celáa negó que la decisión de Alcoa esté motivada por cuestiones energéticas y situó el foco en la falta de inversiones, que ha derivado en que sus plantas se hayan quedado obsoletas a nivel tecnológico y por tanto no sean competitivas. Desde Galicia, el delegado del Gobierno repitió estos mismos argumentos.

La ministra de Industria, Reyes Maroto, explicó en los pasillos del Congreso que el Ejecutivo es «optimista» de cara a la negociación con la empresa, y que el escenario en el que se trabaja es «que no cierre». Para ello, se le ha solicitado que presente los informes económicos que motivan el ERE. «Necesitamos respuestas, un plan de viabilidad, y, a partir de ahí, trabajar de forma coordinada con los gobiernos autonómicos y los sindicatos para resolver esta crisis que nos ha pillado bastante de sorpresa», manifestó.

Por su parte, los representantes de los trabajadores expresaron su convicción de que la empresa «se sentará, obligada por el Ministerio, a negociar unas condiciones para seguir operando». Los sindicatos están alineados con la teoría de que el principal motivo por el que Alcoa echa el cierre es por los altos costes energéticos, si bien no escatimó reproches hacia la falta de presión de los distintos gobiernos centrales para que la aluminera invirtiera en la mejora de sus instalaciones. La de este viernes fue una jornada de movilizaciones intensa, tanto en La Coruña como en Avilés. En la planta herculina, los trabajadores impidieron un día más la salida de camiones, para lo que levantaron barricadas de neumáticos a los que prendieron fuego, originando densas humaredas que afectaron a las carreteras próximas. Durante el día de ayer se entrevistaron con Feijóo y el conselleiro Conde, así como con otros líderes políticos.