Manifestación en Santiago el pasado 27 de septiembre
Manifestación en Santiago el pasado 27 de septiembre - ADRIÁN VIÉITEZ @ADRI.V.G
CAMBIO CLIMÁTICO

Galicia también grita que no hay planeta B

Los «Fridays for Future» tienen incidencia en una Comunidad en la que se empiezan a unir fuerzas en la lucha contra la emergencia climática

SantiagoActualizado:

Con la mente puesta en que hay que hacer algo para salvar al planeta, los «Fridays for Future» impulsados por la activista sueca Greta Thunberg también han llegado a Galicia, y han ganado paulatinamente fuerza. Son jóvenes, muchos de ellos universitarios o en el instituto, que han decidido reclamar medidas urgentes contra el cambio climático, la cada vez más mencionada emergencia climática. Y así se han organizado en las ciudades gallegas consiguiendo que los colectivos ecologistas gallegos creen un movimiento general, que aglutine a toda la Comunidad, en el Movemento Galego polo Clima. Allí se reúnen y comparten experiencias, al tiempo que se organizan y crean un «núcleo fuerte» dentro del movimiento ecologista, como confirma Andrea Obenza, de «Fridays for Future» en Santiago.

Hacen manifestaciones, como la que unió el pasado viernes 27 a buena parte de las ciudades del mundo en un grito conjunto por el planeta. Pero saben que no se pueden quedar con eso: hay que concienciar de que otra manera de actuar es posible, y de que se necesita hacerlo ya. Lo dice Manel Iglesias, un activo integrante de «Fridays for Future» en Vigo. «Organizamos otras actividades que sean productivas, además de reivindicativas, como puede ser una recogida de basura en las playas», remarca al otro lado del teléfono. Unas 30 personas conforman el grupo de la ciudad olívica, que desde el mes de abril realiza asambleas abiertas para preparar medidas, movilizaciones o actividades de concienciación. El «Fridays for Future» de Santiago recuerda que los inicios fueron «como empieza todo siempre: improvisado, desorganizado, pero de cara a solidificar y a sentar las bases», remarca Obenza.

Desde esta esquina del país se han puesto manos a la obra no solo para apoyar las reivindicaciones que se realizan a lo largo y ancho del mundo, o en España, sino porque Galicia tiene «una realidad diferente, con unas demandas concretas, distintas. Y a partir de esto hacemos un manifiesto al que se van sumando colectivos y asociaciones. El objetivo es que sea transversal y una lucha colectiva. Cada vez somos más, hay más de 80 firmas de apoyo de asociaciones gallegas en el manifiesto de apoyo a la huelga del 27-S. Pero es solo un inicio con el objetivo de continuidad para hacer algo mayor», disecciona Obenza.

Desde Santiago consideran «muy positivo» que la juventud sea quien esté a la cabeza de estas acciones, muchas veces adolescentes de instituto. «Es algo que preocupa a diferentes generaciones, pero preocupa mucho a los más jóvenes, que vamos a ser los que vamos a tener que sufrir de alguna manera todo aquello de lo que estamos alertando», destaca.

«Da bastante esperanza que haya tanta gente que se está dando cuenta que es un problema real, que los científicos llevan contando la verdad estos años, y que hay que presionar a los gobiernos para que les hagan caso de una vez. Los que están proclamando esas evidencias hasta hace nada eran llamados una panda de locos. Pero ahora te das cuenta, por ejemplo, que nuestros compañeros de Cuenca alertan de que allí en octubre tengan 30 grados. A la propia sociedad le está dando en la cara el cambio climático, y también por eso está saliendo a la calle a luchar», explica por su parte Iglesias.

La política

El Movimiento Galego polo Clima está vertebrando, efectivamente, de alguna manera la acción conjunta a nivel gallego de todo el tejido ecologista de la Comunidad. Piden que se declare la emergencia climática, como solicitaba una propuesta de resolución aprobada en el Parlamento gallego, pero que no sea «postureo». Reclama Iglesias, por ejemplo, más contacto desde las instituciones, ya que entre sus filas hay gente con amplia experiencia en este campo dispuesta a asesorar. «Una cosa es declarar la emergencia climática y otra cosa es ver si existe un compromiso real desde las instituciones», recuerda Obenza, que cuenta que «Fridays for Future» no es apolítico, pero sí «apartidista». «Los partidos empiezan a mostrar interés, pero nosotros estamos organizándonos a la espera de hacer propuestas más sólidas más allá de las que se hicieron en la Moción pola Emerxencia Climática y del manifiesto del Movemento Galego polo Clima», señala.

Dos mensajes más: uno, a las personas particulares: «Hay que explicar que es imposible cambiar a una persona de un día para el otro. Se debe hacer un cambio transitorio y a través de la educación, concienciar a la gente que si se come menos carne se reduce el metano de la industria alimentaria, por ejemplo, pero no decirle que no pueden usar más el coche y no comer carne ni ducharse en agua caliente», remata Iglesias. Otro, a las grandes empresas, productoras en gran parte de la contaminación del planeta: «Las empresas y grandes industrias son grandes responsables del cambio climático tan acelerado que vivimos. El individuo como tal no puede asumir una responsabilidad injusta», termina Obenza.