Los trabajadores de Ence se movilizaron masivamente en el último día de la campaña
Los trabajadores de Ence se movilizaron masivamente en el último día de la campaña - EFE
LOS GRANDES TEMAS DE LA CAMPAÑA

Elecciones generales 2019: Galicia se la juega

El resultado de las urnas condicionará el futuro de sectores económicos en situación incierta e, incluso, crítica. El traspaso de la AP-9, el contrato de las fragatas de Navantia y el rasero de la financiación agitaron esta quincena

SantiagoActualizado:

Apagado el ruido de la campaña, lo que se escuchan son los problemas reales. Más allá de las apelaciones a concentrar el voto, impedir que Santiago Abascal sea vicepresidente, castigar a Sánchez por su castigo a Galicia, frenar a la ultraderecha, situar en Madrid una voz que hable por la Comunidad... Despejada la maleza de las acusaciones mutuas, lo que quedan son los grandes temas que preocupan a los gallegos. Con dos grandes ejes:el delicado futuro de importantes sectores industriales y los agravios comparativos del ejecutivo central frente a otras autonomías.

Transferencia de la AP-9

Larga demanda exacerbada por la entrega de Pedro Sánchez al gobierno vasco de la AP-67, es una de las cuestiones que genera un mayor consenso. «Nosotros no pedimos ser más que nadie, pero no permitimos que se nos trate como si fuésemos menos que los demás», se cansó de advertir Feijóo. «Autopista sí, gratis y para todos los gallegos», sumaba Ana Pastor. «Pública, gallega y gratuita», reclamaba, desde En Común Unidas Podemos, Antón Gómez-Reino. Hasta Ciudadanos, reacio a que engorden las autonomías, pidió que sea gratuito el tramo de Redondela y «los que circulan por las áreas metropolitanas». Consenso que no evitó la gresca. Desde el PSdeG, la formación más vaga en su apoyo al traspaso —«trabajaremos en el tema de la transferencia» —Gonzalo Caballero dixit— se acusó al PP de falta de «credibilidad». Y Ana Pontón, líder del BNG, tuvo para todos: a los populares los tachó de «caraduras» y «faltos de memoria» al acusarlos de haber privatizado la AP-9 y prorrogado su concesión; y al PSdeG le reprochó que subiera los peajes «dos veces en ocho meses».

Ence sí, Ence no

El caso opuesto a la AP-9. Una bomba de relojería, acelerada por el recurso presentado por el Ayuntamiento de Pontevedra (BNG) y la dejadez del Gobierno central, que fractura a los partidos en Galicia, con la izquierda reclamando su salida de la ría. Del otro lado, la posición firme del PP, que durante la campaña ha venido demandando una solución que no deje en la calle a 5.000 personas. «Lo primero que haré será quitar ese recurso», aseguraba Rafael Domínguez, candidato a la alcaldía. La plantilla de Ence tuvo una presencia especial en la última quincena: se manifestaron en Vigo ante el auditorio donde Sánchez celebró su mitin central en Galicia y, como Mahoma con la montaña, también acudieron a Madrid, a la sede socialista en Ferraz. En vano, ante el silencio de Sánchez. Sus posibles socios hablaron, pero para añadir nubarrones a un horizonte de por sí oscuro. Desde Podemos: «Nuestra posición es clarísima: sacar a Ence de la ría de Pontevedra». Luís Villares: «En Marea dice alto y claro que quiere a Ence fuera de la ría y lo quiere ya, por lo que condicionaremos la formación de Gobierno». Y Pontón: «Conseguiremos ser decisivos y tener voz en el Congreso para parar los pies a Ence». Más de 15.000 personas se manifestaron el viernes, último día de campaña. «No solo somos una fábrica que está situada en la ría, somos algo más», clamaron.

Alcoa, ante el abismo

El penúltimo día de la campaña, el bombazo: el estatuto que debía regular las empresas electrointensivas, requisito fundamental para garantizar la continuidad de la compañía en La Coruña, se retrasaba «sine die» tras el revés de Competencia a los planes del Ejecutivo Sánchez. «Ministra Maroto, nos vendiste la moto», reprochaban los trabajadores, un día más, y van muchos meses, como en el caso de Ence, mostrando su desesperación y hartazgo en la calle. «Son demasiados chascos», criticaban desde el comité de empresa. «Lamentablemente, se han cumplido las previsiones. Prácticamente no existe ninguna posibilidad de mantener el cien por cien de la plantilla», admitía Feijóo, sin parches calientes. ¿Y el PSdeG? El gobierno trabaja «continuamente» para sacar adelante el estatuto, afirmó Gonzalo Caballero, quien lanzó además una escueta nota que consignaba que el Ejecutivo Sánchez «está trabajando a favor de las empresas intensivas». Fuera del PSOE, nadie lo ve de la misma forma. «Vergüenza» y «burla», afeó Villares. «Deja caer a Alcoa», afirmó Yolanda Díaz del proceder de Sánchez. Pontón amplió las culpas a PSOE y PPy les acusó de «jugar con el futuro» de los trabajadores.

El agravio de la financiación

En el núcleo del sentimiento de agravio que impera en el PP ante el «castigo» infligido a Galicia por el PSOE estos 10 meses se sitúa la discriminación frente a otras comunidades, con Cataluña como epítome. Y nada lo refleja mejor que los fallidos Presupuestos Generales del Estado, cuya caída precipitó la convocatoria de elecciones. Los populares incidieron en este punto en múltiples ocasiones, pero fue Feijóo quien llegó más lejos al describir un hipotético escenario donde un presidente del PP actuara como Sánchez y rebajara un 30% el presupuesto para la Comunidad. «Me daría vergüenza (…). Si tuviera que decir que es bueno para Galicia, ¡antes de decir eso presento mi dimisión irrevocable!», aseguró. En la izquierda rupturista, los Presupuestos que nunca fueron causan —aún más— disensión. Pontón cargó contra el «recortazo» en el que «colaboraron los compañeros de En Marea y Podemos». Y Villares acusó: PSOE y Podemos creen que con «subsidios todo está arreglado» y en lugar de actuar solo se hacen fotos en las que «Galicia nunca sale».

El AVE, ¿para cuándo?

Tema por excelencia en otras convocatorias electorales, no ha generado tantos titulares en esta ocasión. Lo cual no ha sido óbice para que desde el PPdeG se mencionara con frecuencia en los mítines. «Aun no hemos visto una traviesa de Orense a Zamora», recordaba Feijóo en su tierra. Apuntaba Teodoro García Egea, secretario general del PP, en Santiago: «Si gana Pablo Casado, el futuro AVE a Galicia lo va a negociar Núñez Feijóo. Si gana Pedro Sánchez, va a estar en manos de Otegui y Junqueras». El AVE «llegará», aseguraba Ana Pastor, y encontró réplica en las filas socialistas de la mano del inefable Abel Caballero, quien se declaraba «estupefacto» y consideraba «intolerable» que se manifestara en este sentido, al entender que el PP ha paralizado la llegada de la Alta Velocidad a Galicia.

Navantia: firma electoral

La firma del demorado contrato de las cinco fragatas F-110 sacudió también el agitado fin de la campaña. La ministra de Defensa, Margarita Robles, aprovechó una nada casual visita a Ferrol el martes para anunciar que en cuestión de horas se pondría el acuerdo negro sobre blanco. Robles justificó el momento elegido asegurando que había hecho «todo lo posible para cumplir» con su propio compromiso. «Me atreví a poner plazos (...). Hubo quien no lo creyó, quien trató de sembrar dudas». «Este Gobierno cumple con Galicia», proclamó a su vera Gonzalo Caballero. Ese mismo día, Feijóo intervenía en Ferrol. «El PP lo dejó todo listo. No vamos a tener trabajo en 2020 y 2021 en Navantia si Sánchez sigue en la Moncloa». «Ahora ya sabemos el verdadero motivo del retraso de diez meses de los contratos», censuraba el candidato a la alcaldía José Manuel Rey Varela. Apurando el final de la campaña, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acudió a hacerse la foto a las puertas del astillero. El comité de empresa había convocado una manifestación e Iglesias se sumó para pregonar: «Cuando seamos Gobierno (...), vamos a apostar por la carga de trabajo».