La listeria es resistente al medio ácido y a la salinidad. La bacteria es incluso capaz de crecer a bajas temperaturas
La listeria es resistente al medio ácido y a la salinidad. La bacteria es incluso capaz de crecer a bajas temperaturas
Seguridad alimentaria

Galicia, expectante ante el efecto de los viajes estivales en el brote de listeriosis

Los desplazamientos de estas fechas no permiten descartar completamente la opción de algún caso en la Comunidad. La carne afectada no se comercializó en territorio gallego. La posibilidad, tranquiliza Saúde Pública, es «remota»

SantiagoActualizado:

La comunicación con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) es «permanente» y ninguna información permite pensar que algún envase de la carne mechada presentada bajo la marca La Mechá —responsable del brote de listeriosis iniciado en Andalucía y por el que ya ha fallecido una nonagenaria en Sevilla— haya sido comercializada en la Comunidad. La posibilidad, apunta el director xeral de Saúde Pública, Andrés Paz Ares, en conversación con ABC, es «remota», si bien, prosigue, los sistemas están alerta y los dispositivos de respuesta preparados ante la eventualidad de algún paciente afectado: No se puede descartar, «máxime en estas fechas vacacionales», señala el director xeral, que algún residente en la Comunidad desplazado a alguno de los territorios en los que sí se comercializó el producto afectado (además de Andalucía hay remesas pequeñas distribuidas en Extremadura y Madrid) regresen a Galicia y desarrollen aquí los síntomas. «No se puede descartar que pudiéramos tener aquí en fechas futuras algún caso sospechoso», indica Paz Ares, atendiendo a los largos plazos de incubación de la listeriosis, que van desde los tres a los 70 días, aunque la media es de 2-3 semanas cuando la transmisión es alimentaria. Otra alternativa, analiza, es que algún envase haya llegado a hogares gallegos transportado individualmente a raíz de desplazamientos a o desde las autonomías afectadas. «Si esto sucediese, desaconsejamos su consumo y, en el caso de que ya se haya consumido, recomendamos que las personas se aproximen a su centro de salud más cercano y relaten a los equipos estos hechos», expone el responsable de Saúde Pública.

La listeriosis forma parte desde 2015 del listado de enfermedades de declaración obligatoria. En ese año, según los datos publicados por la Dirección Xeral que encabeza Paz-Ares, se registraron en la Comunidad 45 casos aislados confirmados por laboratorio. Si en el conjunto del periodo 1997-2015 se habían detectado una media de 26 casos anuales, a partir de 2007 la cifra sube hasta los 36. En 2017, el último ejercicio con datos facilitado, fueron una treintena las notificaciones en Galicia, frente a las 285 del conjunto estatal y las casi 2.500 a nivel europeo (225 con resultado de muerte en 16 países).

Población vulnerable

La listeriosis puede cursar de forma no invasora, con sintomatología inespecífica propia de una gastroenteritis y sin mayores repercusiones, o invasora, en este caso con formas graves, como septicemia y meningitis, fundamentalmente en grupos vulnerables: niños, personas mayores o inmunodeprimidas. La pirámide gallega, con un porcentaje más alto de mayores de 65 años, más proclive también a problemas de salud que comprometen el sistema inmune (el 80% de los casos de listeriosis presentan cáncer, patologías cardíacas graves o enfermedad renal, incluido el trasplante), puede favorecer una incidencia ligeramente superior en la Comunidad, aunque, apunta Paz-Ares, el factor diferencial clave reside en la efectividad de los sistemas de vigilancia gallegos, con estadísticas completas no comparables con los recuentos de otros territorios.

El director xeral de Saúde Pública lanza un mensaje de «tranquilidad», garantizando el adecuado funcionamiento de los sistemas de control oficiales que velan por la seguridad de los productos alimentarios «desde el campo hasta la mesa» y subrayando el buen hacer de los productores. «Tenemos un tejido empresarial profesionalizado que cada vez cumple mejor con la normativa», asegura Paz-Ares. Desde 2002, recuerda, la responsabilidad de colocar un producto seguro en el mercado recae en la industria alimentaria, obligada a diseñar y aplicar las medidas pertinentes.