Placas fotovoltaicas en el tejado del tanatorio Vigo Memorial, instaladas por Porto Solar
Placas fotovoltaicas en el tejado del tanatorio Vigo Memorial, instaladas por Porto Solar - PORTO SOLAR
RENOVABLES

Galicia se apunta a la energía del sol

La instalación de fotovoltaica se dispara tras la derogación del impuesto creado en 2015. Galicia es la tercera comunidad con más hogares que usan esta tecnología

SantiagoActualizado:

Paralizado en 2015 por el anuncio de un impuesto al sol que en la práctica nunca llegó a cobrarse, el sector de la fotovoltaica ha vuelto a recuperar esplendor. En Galicia las empresas que instalan placas para convertir los rayos de luz en energía eléctrica no dan abasto en los últimos meses. «Estamos buscando personal, el sector está tan vivo que de un mes para otro cambia. Necesitábamos 40 personas más hace un mes, y con todas las incorporaciones que hemos hecho seguimos necesitando la misma cantidad de gente», explica Fernando Romero, director general de EDF Solar, la empresa gallega líder en España en instalaciones fotovoltaicas para autoconsumo industrial.

Pese a ser una de las comunidades con menos horas de sol de España, a los gallegos parece gustarles la idea de la autosuficiencia energética. Tanto en industrias como en hogares. EDF echó a andar en 2007 y fueron los encargados de cubrir de placas los tejados de la primera industria en España en apuntarse a la fotovoltaica, la granja Avícola Lago en Lugo. Hoy realizan unas 400 instalaciones al año en todo el Estado. Galicia es además la tercera comunidad de España, solo por detrás de Cataluña y Andalucía, con más instalaciones para la autosuficiencia doméstica. Según los datos del Registro Administrativo de Autoconsumo, a finales de 2017 había un total de 87 en la Comunidad. Los gallegos prefieren no quedarse cortos y apuestan por minicentrales eléctricas más potentes. Con 5,8 megavatios, Galicia sube al primer puesto por potencia instalada.

Menos de los que son

Los datos del registro, advierte en su informe anual de 2018 la Asociación Nacional de Productores e Inversores de Energías Renovables (Anpier), son los únicos que están disponibles. Pero en realidad hay muchas más instalaciones de las que figuran en el recuento oficial. Una de las causas podría ser el temor a tener que pagar el bautizado como impuesto al sol instaurado por el exministro de Industria José Manuel Soria en 2015. La idea era que los hogares con placas tendrían que abonar un peaje por seguir conectados a la red eléctrica hicieran o no uso de ella. Las placas dejarían de suponer un ahorro para sus propietarios. Pero pese a que se publicó un Real Decreto nunca llegó a desarrollarse. «Ninguna instalación tuvo que pagar nada. Pero se creó mucha incertidumbre en el sector», indica Gonzalo Toval, gerente de Porto Solar. En octubre pasado, el Gobierno del PSOE lo derogó. «Con el nuevo marco normativo no hay quien pare ya a la fotovoltaica», pronostica Toval. La empresa viguesa comenzó a apostar por las energías renovables en 2005. Logró sobrevivir a la crisis desatada por el impuesto al sol y ahora vuelve a necesitar contratar trabajadores. Si el año pasado sólo el 25% de sus ventas iban para la fotovoltaica, (también instala minieólica o biomasa) en apenas unos meses han pasado a suponer el 50% del total.

Pese a que se necesita una inversión inicial importante, los instaladores insisten que a largo plazo el cliente ahorra. En el caso de las viviendas con una inversión de 6.000 euros en placas para contar con 3 kilovatios de potencia y con la normativa actual, «en unos 8-10 años el importe estaría amortizado», indica Toval. Para una empresa, la inversión sube hasta los 80.000 euros de media. Con una potencia de 100 kilovatios, en cinco o seis años ya compensa, afirma el director general de EDF, Fernando Romero.

Los tiempos de recuperación del dinero se reducen a la mitad si los usuarios reciben una subvención del Instituto Enerxético Galego (Inega). El organismo de la Xunta gestiona los fondos procedentes de la Unión Europea para promocionar el uso de las renovables. En octubre pasado, el Parlamento Europeo aprobó elevar la cuota de las energías limpias para que supongan un 32% del total en el año 2030. La Eurocámara apostó también por potenciar el autoconsumo y obligó a los países miembros a permitir a los particulares la producción de energía para cubrir sus necesidades, así como almacenar y vender la que no puedan usar.

Exportar a la red

Las instalaciones de placas fotovoltaicas en hogares, comunidades de vecinos o industrias suelen estar conectadas a la red eléctrica. Para ser totalmente autónomo hay que contar con baterías que permitan almacenar la energía y comprarlas incrementa la factura. Los paneles generan más electricidad en los días soleados por lo que, en esos momentos, los autoconsumidores exportan a la red la electricidad que les sobra. El Gobierno central está regulando aún a qué precio se la pagarán. Romero, de EDF solar, explica que las industrias pueden rebajar su factura eléctrica entre un 40 y un 50% gracias a la energía del sol.