La congelación de óvulos ronda los 2.500 euros en el mercado privado
La congelación de óvulos ronda los 2.500 euros en el mercado privado - RAÚL DOBLADO
Retraso de la maternidad

Galicia abre el debate de la cobertura pública de la congelación de ovocitos

Feijóo pide incluir en el SNS un servicio limitado hasta ahora a mujeres que van a afrontar terapias oncológicas agresivas. La propuesta sorprende al sector: cómo, a quién y en qué supuestos, reflexionan, recordando las listas de espera actuales

SantiagoActualizado:

Cuatro décadas de saldos vegetativos negativos y nueve años consecutivos de caída en la cifra de nacimientos componen para Galicia un panorama demográfico desolador, lastrado por un envejecimiento progresivo de la población que se traduce en un descenso del volumen de mujeres en edad fértil, y agravado por un retraso cada vez más acusado de la edad de la maternidad. En 2017 —el último año con datos completos en el Instituto Galego de Estatística (IGE)—, el 46% de los nacimientos registrados en la Comunidad correspondieron a madres de 35 o más años y sólo un 21% llegaron antes de la treintena. Con 1,04 hijos por mujer, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2018, Galicia marca la tercera menor tasa de fecundidad del mapa autonómico, y una de las edades medias para la maternidad más altas: 32,75 años si se atiende al total de nacimientos (frente a los 32,2 del global nacional y sólo por detrás de la Comunidad de Madrid) y 31,67 si únicamente se computa el nacimiento del primer hijo (31 en el promedio estatal).

En este escenario demográfico adverso se ubica el proyecto de ley de dinamización demográfica, aprobado por el Gobierno gallego en las últimas semanas: una norma «paraguas», en palabras de la conselleira de Política Social, llamada a consolidar actuaciones de apoyo a las familias ya en marcha, dar soporte a medidas nuevas y apuntalar una actuación cohesionada de las distintas políticas públicas en torno al reto común de revitalizar la pirámide de población.

Junto al refuerzo de los recursos de conciliación, las ayudas directas a la natalidad o las campañas de concienciación de la población general y la empresa particular, el anteproyecto se detiene en su artículo 40 en la asistencia sanitaria a la reproducción, señalando que «la Administración autonómica adoptará de manera progresiva medidas tendentes a que las personas que necesiten de la reproducción asistida como medio para tener descendencia puedan disponer de la asistencia sanitaria y de los medios precisos para tal fin» y encomendando a la Xunta el desarrollo de «campañas de información y sensibilización que fomenten las donaciones necesarias para los procesos de reproducción asistida». Medidas, apuntó la conselleira de Política Social en conversación con ABC, que tendrán que concretarse a través de desarrollos normativos específicos en los que ya está trabajando la Consellería de Sanidade.

Más allá del previsible refuerzo de los medios de la sanidad pública para atender tratamientos de fertilidad (las unidades del Sergas, en línea con las de resto del Sistema Nacional de Salud, trabajan con listas de espera abultadas), el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, sorprendía en los días previos a la aprobación del anteproyecto de ley de dinamización demográfica con una propuesta rompedora, instando al Ministerio de Sanidad a incorporar a la cartera de servicios del SNS la congelación de óvulos para facilitar las oportunidades de tener descendencia.

La propuesta, realizada por el presidente autonómico en el XII Encuentro Médico del Colegio de Médicos de La Coruña, abre un debate inédito a nivel estatal y obliga, en opinión del sector profesional, a un análisis pausado. «Desde la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) vamos a apoyar cualquier medida para favorecer la maternidad y estaríamos encantados de que todas las mujeres pudiesen preservar su fertilidad, eso es incuestionable, pero como conocedores de la sanidad pública, y como médico que ejerce en un hospital público, creo que una propuesta así formulada simula un tanto electoralista: tenemos listas de espera de un año para hacer los tratamientos de reproducción asistida que sí cubre la sanidad pública. Una medida como la planteada podría multiplicar por cinco o por seis las necesidades de espacio, de personal y de inversión económica. Pienso que se está solicitando una cosa de muy difícil cumplimiento», apunta Luis Martínez Navarro, presidente de la SEF y responsable de la Unidad de Reproducción del Hospital Virgen de las Nieves de Granada. «No creo que ninguna comunidad esté en condiciones de asumir una demanda de este tipo», añade el especialista respecto al margen competencial que en cualquier caso asiste a las autonomías para complementar la cartera de servicios sanitarios del SNS.

La congelación de ovocitos es una prestación cubierta por la sanidad pública en determinados supuestos amparados por razones médicas, ofreciendo esta extracción de células reproductoras previa a mujeres que van a ser sometidas a una extirpación de ovarios o a algún tratamiento oncológico que pueda comprometer su fertilidad. «Hablamos de razones médicas y en este caso son menos del 10% las mujeres que finalmente utilizan sus ovocitos, bien porque todavía no han recibido el alta de su oncólogo y no están en situación de intentar un embarazo, bien porque superada la enfermedad consiguen un embarazo espontáneo, bien porque aún no están en edad de buscar un embarazo, bien porque han fallecido», expone.

Una herida social

El debate, analiza Luis Martínez Navarro, es complejo y necesitaría concreción: a quién, cómo y en qué supuestos, enumera el presidente de la SEF, defendiendo en cualquier caso que pensar en la congelación de ovocitos como una herramienta más para favorecer la maternidad ahonda, «nos guste o no, en la medicalización de la reproducción» y representa «un parche para una herida social, que para mucha gente joven tiene que ver con la falta de ingresos o de seguridad».