«Fusionar el Festival Mozart y el de Opera sería un camino positivo»

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J. J. PONCE

LA CORUÑA.

- La Fenice, San Carlos, La Coruña ¿dónde radica la diferencia?

- Indudablemente la hay. Sin embargo el mundo de la ópera es un mundo similar en todos sitios. Hacer este trabajo, en el sitio que sea, es igual porque son las mismas relaciones, pero hay que tener en cuenta las peculiaridades. En Coruña hay una realidad: La Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG). Esto fue lo que me decidió y acentuó mi interés por el ofrecimiento. Se trata de una orquesta muy buena, una de las mejores de España, y consideré que se podía hacer un buen trabajo artístico.

Hay diferencias entre las tres situaciones a las que se refiere su pregunta pero con un hilo conductor común: Intentar hacer un trabajo de calidad. La Fenice y San Carlos son más similares, se trata de teatros, aquí es un festival y la concentración de las actividades se condensa en unos meses.

- ¿En qué basó su propuesta musical gallega?

- Soy un enamorado de La Coruña y ver que una sala acoge a 1800 espectadores en una ciudad que no llega a 200.000 habitantes es una buena motivación. Aquí la música erudita y la ópera son valores para la ciudad. Por tanto no pensé en un programa para un año, sino para un planning trienal.

Debía mantener viva esta tradición operística y, especialmente, reflejar lo que es la ópera y el teatro. Aquí era fundamental el trabajo del director de escena y por eso planeé un festival en el que cada año se focalizara sobre una o dos figuras de la dirección escénica de los últimos lustros.

El próximo año intentaré acercar el trabajo que se ha venido haciendo en Alemania en este ámbito. Este festival no puede ser uno más de los festivales de verano que hay en Europa, sino que debe tener su propia marca, su propia particularidad.

- A usted no le interesa provocar, ¿los montajes «clásicos» los abandona ?

- La ópera puede continuar emocionando si sabe dialogar con nuestra contemporaneidad. Eso sólo se pude hacer con un serio trabajo de dirección escénica. Repito que no me interesa provocar. Hay directores que sólo piensan en aparecer en prensa o ganar dinero, no es mi caso, no me interesa. Mi pregunta es: ¿Existe un montaje clásico?, ¿dónde está la tradición de un montaje? Mozart estrenó «Mitridate» iluminando la escena con velas. ¿Hay que renunciar a la luz eléctrica?

El teatro musical lo componen diferentes códigos expresivos, incluido el virtuosismo del cantante, pero sin que sea la suma matemática de todos ellos. Debe existir una alquimia y esa se condensa en el director de escena. La dirección de vanguardia no debe confundirse con la provocación por la provocación. Hay teatro bien hecho y mal hecho, sea o no de vanguardia. El espectáculo debe comunicar, transmitir, para que no sea algo polvoriento y viejo. Lo importante es el mensaje. La tradición no existe, no es más que lo que nosotros hemos querido que sea.

- Admirador de Visconti, ¿cuáles son para usted los «viscontis» de hoy?

- Es una pregunta difícil porque al clasificar se pueden ofender susceptibilidades. Hay muchas figuras interesantes, entre ellas Vick, Peter Stein, Brook, Wernicke... No quiero olvidar a ninguno..., es difícil limitarse a pocos nombres. Cuando hablo con estas personas siempre pido un respeto de la partitura musical porque en ella hay más de lo que podemos pensar, y sólo así se respeta el texto.

- ¿Qué prioridad da a canto-actuación-escenografía?

- El canto en la ópera es fundamental, la escenografía me interesa pero no demasiado. Un espectáculo bien hecho escenográficamente, pero sin una idea, me deja un recuerdo de algo simpático, no más. Por supuesto la actuación es otro factor importante.

- En La Fenice ha conseguido premios y reconocimientos ¿Por qué ha sido?

- Indudablemente por hacer una apuesta vanguardista. Pero no quisiera alejar al público con esta idea. Para mí la vanguardia es conseguir el interés del espectador. Cage dijo: «El rumor molesta, pero si se escucha con atención puede ser fascinante». Así debe ser el teatro, hay que dejarse llevar por la emoción. En «Zaíde» el espectador verá un teatro en construcción (teatro dentro del teatro) pero no debe analizar tal o cual detalle escénico, sino dejarse llevar por la historia de Calvino y por lo que Graham Vick quiere decirnos.

- ¿Qué opina del director musical que reinterpreta la partitura?

- Aquí soy más conservador. Este trabajo debe ser respetuoso, a pesar de la investigación musicológica que se haga. Hay que respetar los códigos del tiempo.

- ¿Se podría fundir el Festival Mozart con el de Ópera de La Coruña para dar una temporada estable?

- Esto es una decisión y una responsabilidad política. Significaría la necesidad de un desarrollo financiero superior y la modificación de la vida de la OSG. Pero claro, se pueden optimizar los recursos. Sin embargo creo que ambas situaciones podrían convivir, el festival como momento en el que se concentran actividades y propuestas arriesgadas, que convierten a La Coruña en el centro de interés de los medios y otra actividad más continuada de ópera.

En todo caso, en mi opinión, habría un problema porque no hay un teatro que tenga todas las condiciones para sacar a delante una programación operística estable. Se necesita una sala de ensayo para la orquesta, otra para cantantes, un coro estable... Tantas condiciones que implicarían un presupuesto mayor, pero sí, lo veo como un camino positivo.