Juan Carlos, el único acusado por el homicidio de Martin
Juan Carlos, el único acusado por el homicidio de Martin - EFE
TRIBUNALES

El fiscal rebaja a 10 años la petición de cárcel para el homicida de Petín

Desecha el asesinato y afirma que el acusado disparó al holandés de manera «sorpresiva»

SantiagoActualizado:

El crimen de Petín fue un homicidio y no un asesinato. Esa es la clave que llevó al fiscal del caso a rebajar la petición de pena para el acusado por la muerte del holandés Martin Verfondern, hallado muerto en el concello orensano de Petin en 2014, de 17 a 10 años de prisión. Atendiendo a la exposición del Ministerio Público, Juan Carlos fue el autor de una muerte que calificó como «sorpresiva» para la víctima y que se desencadenó por la enemistad que la familia del presunto homicida mantenía desde hacía ños con el holandés, a causa de una disputa por un monte comunal. En su rebaja, el fiscal tuvo en cuenta la atenuante de «retraso mental leve» con respecto a la situación de Juan Carlos, tal y como solicitó la defensa.

En lo tocante a su hermano, que reconoció haber movido el cadáver de Martin después de encontrárselo muerto en el coche, el Ministerio Público lo considera autor de un delito de encubrimiento, que queda sin efecto por los lazos familiares que lo unen con el supuesto homicida y que lo eximen de responsabilidades. «Juan Carlos venía con la cabeza caliente de escuchar críticas al holandés por parte de los familiares y quiso agradarles matándolo», relató el fiscal ante el tribunal popular encargado de juzgar el caso. Sobre la ayuda que su hermano Julio le proporcionó, la Fiscalía incide en que se trata de algo «atípico» pero «humano», amparándose en el hecho de que intentase ocultar lo ocurrido para salvar a su familiar de la cárcel.

El crimen que esta semana ha sido juzgado en la Audiencia provincial de Orense se remonta al año 2010, cuando la mujer de Marin denunció su desaparición. La Guardia Civil inició una búsqueda infructuosa que los llevó a peinar la remota aldea de Santoalla donde solo convivían las familias del homicida y de su víctima, y los montes colindantes. Esta investigación no dio resultados y quedó en punto muerto hasta que cuatro años después, un helicóptero de la campaña contra incendios localizó el coche de Verfondern quemado. A unos cien metros aparecieron los restos del holandés, que evidenciaron una muerte violenta por arma de fuego.

«Ahora podré seguir adelante»

Paradójicamente, fue ese mismo monte el que encendió la mecha que desembocó en el trágico crimen. Y es que, después de unos años de idílica convivencia, los vecinos se enfrentaron cuando el holandés quiso acceder a los beneficios del monte comunal. «Esa fue la gota que colmó el vaso, ya que suponía dividir entre dos los ingresos, que eran la principal fuente de financiación de la familia del presunto homicida», indicó el fiscal. La esposa de Martin, convencida desde el día de la desaparición de que la extraña marcha de su marido estaba vinculada con estas desavenencias, confesó ante el jurado que una vez dictada sentencia «podré recuperar mi vida y seguir adelante».