Feijóo, en la sesión de control del Parlamento de Galicia
Feijóo, en la sesión de control del Parlamento de Galicia - EFE

Feijóo anuncia la construcción de veinte centros de salud hasta 2020

El presidente de la Xunta responde a las acusaciones de «subordinación» y defiende que su nivel de exigencia ante Rajoy es el doble que el que demostraron PSdeG y BNG con Zapatero

SantiagoActualizado:

«¿Qué le parece, señor Villares?», ha sentenciado este miércoles el presidente de la Xunta buscando la reacción de En Marea a su nuevo plan: la construcción de veinte de centros de salud hasta el final de la legislatura. «Uno más en La Coruña, uno en Vigo, uno integral en Lugo, en Moaña, en Cangas, en A Estrada…». Así, hasta completar un nuevo horizonte de infraestructuras para el Sergas, sobrecargado desde finales de año por el pico de la gripe.

Fue ahí donde los populistas han tratado de abrir una vía de agua en la gestión sanitaria de la Xunta. En el turno de preguntas al presidente, Luís Villares ha hecho un retrato de las Urgencias como un «rebumbio» de niños correteando, camas entrando y saliendo, y pacientes retorcidos por el dolor en esperas de hasta ocho horas. El problema «no es por la gripe A, ni por la gripe B. Es por la gripe PP», ha ironizado, blandiendo las quejas de los jefes de servicio y las plataformas sindicales: «Las prioridades del PP no coinciden con la prioridades de la gente».

«Continúa engrosando los momentos históricos del momento de sesiones», le ha respondido con sarcasmo Feijóo al de En Marea, a quien ha desacreditado por hablar o «desde el más absoluto desconocimiento» o «desde la más absoluta manipulación o demagogia». El jefe del Ejecutivo autonómico ha defendido el programa de vacunación, especialmente para personas en situación de riesgo, el incremento de la «actividad ambulatoria» (+30%) o la contratación de más de 3.100 personas en las semanas de mayor saturación del servicio. «No me hable de recortes. Los mayores recortes de su partido fueron decir ‘no’ a las vacunas», ha añadido, en referencia a las dudas de la eurodiputada populista Lidia Senra sobre la efectividad de las dosis.

La sesión de control, primera del año, ha discurrido por lo demás sobre economía, la «agenda gallega» del Gobierno y la bonificación del peaje de Redondela. A este respecto, el BNG ha acusado a la Xunta de dar «luz verde» a Fomento para ejecutar una nueva subida de las tarifas en la AP-9: «Parecería un chiste de Gila si no fuera porque esos peajes son una estafa que cada día soportan 20.000 usuarios», en palabras de la líder del frente Ana Pontón. En la réplica, Feijóo ha vuelto a señalar al Gobierno de Zapatero, apoyado por los nacionalistas, como responsable de la subida, en virtud de un decreto firmado solo días antes de las elecciones generales de 2011.

Así, entre acusaciones de «subordinación», el Bloque ha imputado al presidente su «irrelevancia» ante los planes de Moncloa, como la finalización de la línea Alta Velocidad entre Orense y Madrid: «A este ritmo, el AVE va a llegar antes a la luna que a Galicia». Y le ha pedido diligencia para levantar la voz contra Madrid: «Reaccione porque los gallegos merecen un presidente que nos defiente. Recuerde que por eso le pagan», ha zanjado Pontón.

Feijóo, por su parte, ha definido el programa del BNG como «nacionalismo de corta y pega», siempre a rebufo de Cataluña y el País Vasco, y ha aclardo que su «nivel de exigencia con el Gobienro de Madrid es el doble que la exigencia del BNG y el PSdeG con el Gobierno de Zapatero».

En el tercio económico, los socialistas han cuestionado al titular de la Xunta sobre el peligro de que la modificación de las entregas a cuenta vaya a suponer una merma de 321 millones en el presupuesto autonómico. Una «decisión discrecional de Montoro», según Xoaquín Fernández Leiceaga, y una «deslealtad» hacia las autonomías que ya aprobaron sus cuentas. «Entiendo lo que hace el ministerio. Lo que no entiendo es lo que hace usted (…). No veo que levantase la voz», ha afirmado el portavoz del PSdeG en O Hórreo. «Parece que está declarando una tregua, que en vez de sacar la bandera azul y blanca, está sacando solo la blanca».

Pero en la Xunta no hay inquietud a ese respecto. Si los Presupuestos Generales del Estado (PGE) no se aprobaran a tiempo, «siempre quedará la posibilidad de un real decreto» para aprobar las transferencias. Aún así, Feijóo ha aprovechado para reflexionar sobre el bloqueo de las cuentas en el escenario nacional: «¿Qué gana Galicia con que no haya PGE?, ¿qué gana el conjunto de los españoles con que no haya PGE?, y me atrevería a añadir, ¿qué gana el PSOE con seguir bloqueando las cuentas del Estado?».