La ciudad de Vigo, en una imagen de archivo
La ciudad de Vigo, en una imagen de archivo - ABC
JUICIO

La estafa del aparejador que engañó a dos hermanos con pisos que no le pertenecían

Se embolsó más de 185.000 euros con la falsa transacción de dos inmuebles en Vigo. La Fiscalía pide cuatro años de prisión

SANTIAGOActualizado:

Gracias a su profesión, aparejador, tenía acceso completo a dos viviendas en Vigo, llaves incluidas, y lo aprovechó para estafar a dos hermanos por un importe que superó los 185.000 euros. Ahora el acusado se enfrenta a una petición de condena de cuatro años de cárcel por parte de la Fiscalía. Los hechos, ocurridos en 2009, se juzgan el próximo martes 23, en la Audiencia Provincial de Pontevedra, sección quinta, consede en la ciudad olívica.

De acuerdo con el escrito de acusación, el acusado, que estaba cargo de la reforma y reapración de dos viviendas, decidió obtener «un ilícito beneficio económico». El plan que urdió fue el siguiente: aparentó ser el propietario de los inmuebles y concertó en mayo de 2019 la venta de ambos a dos hermanos, con un plazo estimado de entrega de entre 6 a 8 meses. A cambio, recibió sendos pagos de 10.000 euros ese mismo día, «ocultando en todo momento que tales viviendas no le pertenecían».

En ejecución del falso contrato, los estafados efectuaron nuevas entregas de dinero entre junio de 2009 y febrero de 2010: en total, 185.250 euros, divididos en 97.500 y 87.750. El aparejador se embolsó el dinero «sin entregarles posteriormente (...) las viviendas cuya venta habían acordado ni devolverles las cantidades pagadas». Una década más tarde, el caso llega a su recta final.

Estafa y apropiación indebida

La Fiscalía considera que estos hechos integran un delito de estafa y, además, constituyen un delito de apropiación indebida. Por todo ello solicita imponer al acusado una pena de cuatro años de prisión y una multa de 12 meses, con una cuota diaria de 12 euros. Finalmente, deberá indemnizar a los hermanos con las mismas cantidades económicas que percibió.

Casi 200.000 euros a cambio de unas viviendas que el aparejador solo fingió poseer y con las que pergeñó una trama que le puede llevar a la cárcel.