Jorge Mira, integrante de la comisión española que analiza la pertinencia del cambio horario
Jorge Mira, integrante de la comisión española que analiza la pertinencia del cambio horario - EFE
GALICIA

«En España no comemos a deshora ni cenamos tarde. El cambio de hora fracturaría el país»

Expertos entorno al debate sobre el cambio horario defienden la pertinencia del horario estacional porque «va acompasado a la hora solar»

SantiagoActualizado:

En España no comemos a deshora, no cenamos tarde y no tenemos un horario anómalo. Este es uno de los (falsos) mitos más extendidos que un grupo de expertos en cambio horario analizaron en unas jornadas celebradas este martes en Santiago. Al frente de los ponentes, científicos como el físico gallego Jorge Mira o como el director del Observatorio Astronómico de Lisboa, Rui Jorge Agostinho, trataron de rebatir creencias que carecen de base real, pero que se han colado en el ideario popular hasta hacer pensar a muchos ciudadanos que los españoles no vivimos con la hora que nos corresponde. «Y nada más equivocado que eso, porque ya estamos en nuestro punto de equilibrio solar», asumen.

Para acercar a la calle cuestiones que requieren de unos conocimientos científicos avanzados y que tienen en cuenta factores como la rotación de la tierra, Jorge Mira —miembro de la comisión española que estudia la pertinencia de los cambios de hora— tira de pedagogía y ejemplos prácticos. «En España comemos a las 14-15 horas, cuando el sol alcanza su posición más alta. Son unas tres horas antes de que anochezca en invierno, lo mismo que hace un italiano, un polaco o un sueco», evidenció. Por eso, el experto gallego defiende «sin lugar a dudas» que no se modifique el huso horario español y que el cambio de hora que se realiza dos veces al año se mantenga como vía para que la sociedad viva acompasada con el sol.

De la misma opinión son Jorge Agostinho y también José María Martín Olalla, experto en el estudio de bases de datos del uso del tiempo de la población. Todos ellos coinciden al señalar que «debemos quedarnos como estamos porque las sociedades no son idiotas» y han sabido «encontrar su punto de equilibrio».

Encendido debate

La polémica cuestión, que incluso ha suscitado un encendido debate en el seno de la Unión Europea, no tienen ventajas según los expertos. «Si se cambia la hora, y dejamos el horario de verano o el de invierno, necesitaremos años para volver a encontrar nuestro equilibro», apuntó Mira. Su afirmación fue refrendada por el científico luso, que planteó que no habría mejoras —y sí afectación— en sectores como la industria, el turismo, los mercados o la propia educación. Y para probar las consecuencias directas que esta modificación tendría en las vidas de la gente revelan que, de mantener el horario de invierno, en lugares como Barcelona habría cuatro meses al año en los que amanecería antes de las 6. «Y a esa hora no estamos trabajando ni haciendo vida. Sería meter en un problema a la gente», afirman. Por la contra, si en Galicia se mantuviese el horario de verano habría meses en los que no saldría el sol antes de las 10. Además, indican, este cambio representaría «una fractura» en el país.

A favor, y en contra

En torno a una cuestión que la Comisión Europea puso sobre la mesa en base a una encuesta on line realizada entre ciudadanos europeos, la comunidad científica es clara. «Esto no se puede hacer a golpe de like, sino con estudios de calado», reprochan dejando patente la posición de países como España o Portugal en este debate, que la Unión Europea abandona hasta la próxima legislatura pese a las prisas iniciales. Y es que, pese a la expectación lograda, la propuesta de Jean Claude Juncker palidece por momentos ante la oposición de los representantes de Irlanda, Países Bajos, Portugal o Eslovaquia, que no acaban de encontrar los beneficios que aportaría a sus habitantes. En la otra cara de la moneda, países del norte como Suecia, Finlandia o la propia Alemania se mantiene en pie de guerra en pro de un horario de verano permanente.