Estela Area y Sandra Barral esta tarde en la Domus coruñesa
Estela Area y Sandra Barral esta tarde en la Domus coruñesa - IAGO LÓPEZ
Divulgación

«En España cuesta entender que la ciencia es cuestión de años; una inversión a largo plazo»

Sandra Barral y Estela Area, dos coruñesas en los laboratorios de la Columbia University

SantiagoActualizado:

La de Sandra Barral y Estela Area es una historia de casualidades y encuentros que comenzó en las aulas del colegio de las Franciscanas de La Coruña, siguió en la facultad de Biología de Santiago y, tras un periodo de doctorado que transitoriamente separó sus caminos, las reunió de nuevo al otro lado del charco como parte del departamento de Neurología de la prestigiosa Universidad de Columbia de Nueva York. «Estamos condenadas a estar juntas», bromea Barral en conversación con ABC. Ambas, dice, son parte de esa oficiosa «oficina de integración del español» que conforma en la ciudad estadounidense la comunidad de científicos españoles: «No somos muchísimos, pero obviamente la cultura tira mucho y tenemos un grupo bastante fuerte. Nosotras somos de las más veteranas y al llevar tantos años allí acabas siendo un poco mentor de la gente nueva, ya no solo a nivel de investigación, sino burocrático, de restaurantes, tiendas, la visa, los impuestos...», ríe.

Esta tarde, ambas compartieron escenario en la Domus de su ciudad, para, de la mano de la programación orquestada por los Museos Científicos Coruñeses con motivo de la Semana de la Ciencia, repasar los obstáculos de la I+D en España y divulgar los resultados de su trabajo investigador. Sus trayectorias, admite Barral, profesora asociada de Neurogenética en el Gertrude H. Sergievsky Center y en el Taub Institute for Research on Alzheimer’s Disease —adscritos al Columbia University Medical Center—, son representativas de «un grupo muy grande de científicos frustrados con el sistema de investigación de su país, profesionales que tienen muchas ganas de hacer cosas, no sé si mucho talento, pero desde luego sí mucha pasión, y que se frustran por la falta de salidas». «La mayor frustración es no poder construir una vida y vivir dignamente de tu profesión cuando estás contribuyando a la ciencia, que es un pilar fundamental para que una sociedad avance», señala. En su caso, la decepción llegó tras su primer postdoctorado. Decidió darle una oportunidad a la ciencia intentando una carrera en Estados Unidos, realizó en la Universidad Rockefeller un segundo postdoctorado reemplazando la biología molecular por la estadística genética, y en 2007 llegó la oferta de Columbia. Un «privilegio», afirma esta doctora en Genética, que a través de la implicación en consorcios internacionales le ha dado la oportunidad de trabajar con equipos punteros en su área prioritaria de estudio, la enfermedad de Alzheimer y el deterioro cognitivo del cerebro.

¿Qué falla en España? «No tengo la solución», dice la neurocientífica, «pero tenemos la sensación de que la estrategia se queda mucho en intención y es poco efectiva; falta financiación, pero también entender cuán importante es la ciencia para el avance de un país, porque una cosa lleva a la otra y si realmente tienes la concepción clara de que es a base de ciencia de donde salen las curas para las enfermedades, y donde se genera conocimiento, obviamente vas a hacer una inversión. En España cuesta entender también que la ciencia es una inversión a largo plazo... Imagina todos los años que se han dedicado ya a la investigación en Alzheimer y sin embargo todavía no conocemos exactamente cuál es la cascada de eventos que conducen a la enfermedad», expone.

Alzheimer, cada vez más cerca

En cualquier caso, indica, «estamos en un momento muy interesante» de confluencia de muchos profesionales de distintos campos en el conocimiento profundo del Alzheimer. «No sé si se estaremos cerca de la cura, pero sí que si conseguimos puntualizar cuáles son los genes implicados y cuál el proceso metabólico el diseño de fármacos será mucho más fácil», dice.