El socialista Abel Caballero, regidor de Vigo, será el alcalde con mayor retribución de Galicia
El socialista Abel Caballero, regidor de Vigo, será el alcalde con mayor retribución de Galicia - DAVID FERNÁNDEZ
MUNICIPAL

La encrucijada de los alcaldes:¿Cobro lo mismo o me subo el sueldo?

El vigués Abel Caballero podría repetir como el regidor mejor pagado de la Comunidad con 75.400 euros anuales. Alcaldes como el de Sanxenxo, Telmo Martín, verán su salario aumentado en 18.000 euros hasta los 48.600 brutos

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Ser alcalde, el máximo responsable de la vida de un municipio conlleva horas, trabajo y mucha dedicación. Y por lo tanto (en la inmensa mayoría de los municipios gallegos) un salario, mayor o menor, que retribuya por el trabajo a realizar. El problema reside en que, dentro de unos baremos establecidos, son las Corporaciones municipales las que deciden cuánto cobrarán. Y sus decisiones no suelen ser bajarse el sueldo. Rara vez se ve algo así. Más bien la apuesta es por igualar el salario del anterior mandato o incrementarlo. Estas subidas suelen venir acompañadas de retribuciones más altas también para concejales, que si se añaden en muchos casos las conocidas como dedicaciones exclusivas, reciben en buena parte de las ocasiones un sueldo muy aceptable.

El baremo impuesto por ley regula que los alcaldes de localidades de 1.000 a 5.000 recibirán un máximo anual de 42.452 euros. La cuantía sube a los 53.065 euros en lugares entre los 10.001 y los 20.000 habitantes y entre 20.000 y 50.000 a 58.372 euros. El máximo que podrían cobrar alcaldes como el de Lugo, Santiago u Orense es 79.598 euros, que corresponde a ciudades entre 75.000 y 150.000 personas. De momento, la cifra más alta que podría recibir un alcalde gallego son 84.904 euros anuales, que es la cantidad a la que se puede llegar en ciudades entre 150.001 y 300.000 habitantes.

Estos últimos días se ha hablado de las importantes subidas pactadas en ciudades del país como Málaga o Sevilla, pero también con el arranque de los nuevos concellos gallegos los plenos han decidido en pueblos y ciudades de la Comunidad que el salario del anterior mandato no era suficiente. Echando un vistazo rápido, Nigrán, Sanxenxo, Oleiros o Abegondo se apuntan subidas en la masa salarial de los representantes públicos.

Conocido es el caso del controvertido alcalde de Oleiros, el comunista Ángel García Seoane ‘Gelo’, que verá en su cuenta corriente como sus honorarios ascienden un cinco por ciento, de los 54.000 a los 56.743 euros anuales. El regidor popular de Abegondo, José Antonio Santiso, se lo sube un siete por ciento y rozará el máximo por ley para los concellos del tamaño de localidades como Abegondo: 47.600 euros.

Más subidas

Otro que está de enhorabuena es el regidor de Sanxenxo, Telmo Martín, del PP, que ve incrementado su sueldo en 18.600 euros. Solo su subida es, probablemente, más de lo que cobran muchos de los ciudadanos de su localidad. En total el salario se queda en los nada desdeñables 48.600 euros brutos anuales. En Nigrán, el socialista Juan González cobrará 45.000 euros anuales, cuando en la anterior legislatura no se llevaba nada del Concello y cobraba 33.000 euros cada año por su tarea como diputado provincial. En total, el Concello se verá obligado a duplicar su gasto en las nóminas de estos próximos cuatro años.

Hay algunos casos en los que solo se conoce la intención de la subida de los salarios, pero aún no se sabe cuánto. Una que reconoce que tiene el «debate encima de la mesa» es la alcaldesa de La Coruña, Inés Rey. Bien es cierto que el salario que se marcó el anterior alcalde, Xulio Ferreiro, establecido en 40.000 euros, es bajo si lo comparamos con los salarios que se pueden recibir por gobernar una ciudad del tamaño de la coruñesa, o con lo que cobrarán alcaldes como el de Oleiros o Abegondo. Tal vez por ello, Rey ha decidido que los salarios deben ser más altos. Con todo, la regidora de la ciudad herculina pidió que no se hiciesen «debates demagógicos» con este tema, al tiempo que los ediles de Marea Atlántica reafirmaron su compromiso de cobrar un máximo de 35.000 euros anuales. El antecesor de Ferreiro en María Pita, Carlos Negreira, cobraba 76.000 euros.

Rey adelantó lo obvio, que el salario se marcará dentro de los límites que permite la legislación actual: «En ese margen que existe legalmente se establecerán las retribuciones que se consideren oportunas y adecuadas con el cargo a desarrollar». Poco más se ha podido saber de cuánto será la subida, tampoco si será aprobada, ya no solo por la Marea Atlántica, sino también por el BNG o por los propios populares de Beatriz Mato.

Grandes sueldos

Otros que no se podrán quejar de salarios son los alcaldes del resto de grandes urbes gallegas. Los que repiten no han anunciado ningún cambio en sus retribuciones. Por una parte, uno de los que se mantiene es el del alcalde de Pontevedra, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, que repetirá cuatro años más en el cargo. El líder de esta ciudad, de unos 83.000 habitantes, percibe un salario bruto anual de aproximadamente 71.000 euros. Traducido: unos 5.100 euros brutos cada mes.

El que también repite mandato y salario es el todoterreno alcalde de Vigo, Abel Caballero. El socialista de las mayorías «absolutísimas» vuelve a aspirar a ser el mejor pagado entre los líderes municipales dentro de la Comunidad gallega. Así, al año se embolsa por gobernar la ciudad más poblada de la Autonomía 75.400 euros, solo unos miles de euros más que Lores, aunque mandando sobre una ciudad varias veces más grande. El sueldo mensual bruto del regidor vigués es, por lo tanto, de casi 5.400 euros.

Otra que no se podrá quejar de salario es la que vuelve a ser alcaldesa de Lugo, Lara Méndez. Por ostentar el bastón de mando en la ciudad amurallada se llevó a su cuenta corriente durante el primer mandato un total de 67.000 euros. Una cifra nada despreciable, que dividida en mensualidades se convierte en casi 4.800 euros brutos. No se ha hablado de ninguna subida. Como se puede apreciar, los alcaldes que siguen en el cargo en las grandes ciudades gallegas han decidido mantener sus salarios, que por otra parte no son nada despreciables. Por comparar con grandes ciudades de España, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, cobra 106.000 euros brutos. Ada Colau, la regidora de Barcelona, se embolsa 100.000 euros brutos, aunque dona y solo recibe 30.800. En Valencia, su alcalde Joan Ribó cobró los pasados cuatro años 82.600 euros brutos. De esta forma, ciudades mucho más grandes con salarios que no están tan alejados de lo que cobran Lores o Caballero, sobre todo si se ve el caso de la ciudad del Turia.

Quien también mantendrá el sueldo de su antecesor es Gonzalo Jácome. El regidor orensano ha considerado suficientes los 68.380 euros que cobraba el popular Jesús Vázquez. De todas maneras el de Democracia Ourensana ha tenido que escuchar las críticas de las formaciones de la oposición por los incrementos de gasto debido a la tenencia de alcalde y también porque habrá una mayor presencia de partidos políticos en el Pleno de la ciudad de As Burgas.

En Ferrol, Ángel Mato aún acaba de cerrar la forma en la que gobernará y qué papel tendrá Ferrol en Común, por lo que el tema de los salarios es algo desconocido en este momento. En unos días se podrá comprobar si el socialista mantiene los ingresos que percibía el alcalde de Ferrol en Común, Jorge Suárez. El exregidor de la ciudad departamental recibió por cada uno de los cuatro años de trabajo al mando un salario bruto de 40.000 euros al año, lo que demuestra que las ciudades gobernadas por las mareas tenían los alcaldes peor pagados.

Bugallo, como Noriega

Esta es una máxima que también cumplía el exalcalde de Santiago Martiño Noriega. El médico cobró al mando del Pazo de Raxoi 51.000 euros brutos anuales, lejos de las altas cifras de Pontevedra, Vigo, Lugo u Orense. La buena noticia para las arcas municipales es que Xosé Sánchez Bugallo, nuevo alcalde socialista en la capital gallega, ha decidido congelar la cifra y, por lo tanto, cobrará lo mismo que venía recibiendo Noriega. Un Noriega que solo tendrá una dedicación de media jornada en estos cuatro años, con la reducción de salario que ello supone. En definitiva, con sueldos más altos o más bajos, la ciudadanía espera que ese no sea un impedimento para que sus alcaldes, y todos sus representantes electos hagan un buen trabajo.