Ángel García Seoane, alcalde de Oleiros (La Coruña)
Ángel García Seoane, alcalde de Oleiros (La Coruña) - EFE

ELECCIONES MUNICIPALES 26-MÁngel García Seoane, el alcalde castrista que arrasa en el municipio más rico de Galicia

Conocido por provocar incidentes diplomáticos e inhabilitado durante 6 años, «Gelo» renueva su mayoría absoluta en Oleiros (La Coruña), donde gobierna su partido desde 1985

SANTIAGOActualizado:

Es una de las grandes paradojas de la política gallega. En Oleiros (provincia de La Coruña), el municipio más rico de Galicia -de largo, con una renta media por habitante un 56% superior a la media de la comunidad, según el Instituto Gallego de Estadística-, el alcalde, Ángel García Seoane, es el líder de un partido independiente, fundado por él mismo, con el que lleva gobernando desde 1985, la friolera de 34 años. Simpatizante del régimen castrista en Cuba, enemigo declarado de Israel, inhabilitado durante 6 años, salpicado por múltiples controversias, integrante de una orquesta en su juventud. Así es «Gelo», como todos le conocen.

Este domingo no hubo sorpresas y, como todos esperaban en Oleiros, «Gelo» revalidó holgadamente la mayoría absoluta que ya ostentaba. Con cerca del 59% de los votos, su formación, Alternativa dos Veciños (Alternativa de los Vecinos, AV), se hizo con 13 de 21 escaños. Un resultado abrumador que, sin embargo, empeora levemente los guarismos de 2015: entonces rebasó el 60% y esto le permitió acaparar 14 asientos en el consistorio. A cambio, la ambiciosa expansión que ha llevado a cabo con su marca le ha dado réditos: AV también gobernará en otro ayuntamiento coruñés, Carral, aunque tras igualar con el PP y con el PSOE como socio. Se presentó incluso por La Coruña, sin obtener representación. Sí la logró en 2015 en la Diputación provincial.

Un respaldo de por sí llamativo que cobra una nueva dimensión si se tienen en cuenta las características demográficas de Oleiros, el municipio gallego más próspero. Algo más de 35.000 habitantes, muy próximo a La Coruña, con la que se conecta a través de un puente. Conocido por sus arenales (Mera, Bastiagueiro, Santa Cristina), sus atractivos turísticos (el Castillo de Santa Cruz), sus activos gastronómicos (los mejillones de Lorbé) y sus ilustres residentes. Una nómina en la que figuran desde Sandra Ortega, hija de Amancio Ortega, y Pablo Isla, presidente de Inditex, a los empresarios Manuel Jove y Roberto Tojeiro, pasando por exfutbolistas históricos del Deportivo, como Donato.

En un contraste difícil de asimilar para el foráneo, en Oleiros conviven las urbanizaciones exclusivas, patrulladas por vehículos de alta gama, con zonas casi rurales y, lo que resulta más chocante, la imaginería con lazos comunistas impulsada por el alcalde. El mayor tótem: la estatua dedicada al Che Guevara, asentada en una rotonda... en plena avenida Ernesto Che Guevara, que discurre paralela a la costa. A unos kilómetros, el parque José Martí, donde no falta el correspondiente monumento en honor a otro de los ídolos de «Gelo».

Conflicto con Israel

El historial de polémicas de «Gelo» da para escribir un libro. Una de las más sonadas se produjo en 2004, cuando provoco un conflicto diplomático con Israel que obligó a intervenir al entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. El regidor se había servido de los paneles informativos diseminados por el municipio para atacar gravemente al difunto Ariel Sharon, en aquella época primer ministro israelí. «¡Paremos a la bestia! Sharon asesino. Stop a los nuevos nazis», era el mensaje que mostraba Oleiros al mundo por obra y gracia de su primer edil, que lejos de ocultar sus filias y fobias siempre ha hecho de ellas su bandera. Hace apenas 3 años esos mismos paneles mostraban a líderes como Barack Obama y Angela Merkel bajo el rótulo de «terroristas».

Su nombre nunca ha dejado de estar asociado a la polémica. Durante 6 años, entre 1997 y 2003, estuvo inhabilitado por un delito de prevaricación. No le importó a «Gelo». Sorteó este obstáculo con una argucia: una compañera en AV, Esther Pita, pasó a empuñar el bastón de mando, mientras él se colgaba el cartel de «asesor» para continuar manejando los resortes del ayuntamiento.

En sus nada infrecuentes encontronazos con la justicia figura la larga batalla que libró tras ser obligado a derribar parte de una vivienda de su propiedad por encontrarse dentro del dominio público terrestre. «Gelo» se resistió cuanto pudo antes de rendirse a la evidencia. En una nueva pirueta con tintes surrealistas, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia acabó dictaminando que el alcalde debía ser resarcido con 60.000 euros... por el propio Ayuntamiento.

Controversias que no son, en absoluto, historias de un pasado remoto. Ante las últimas elecciones municipales, la Junta Electoral de Zona de La Coruña decidió incoar un expediente sancionador a «Gelo» por hacer campaña desde el consistorio, incluyendo los colores de AV, de sobras conocidos entre los vecinos, tanto en una invitación para una romería organizada por la Concejalía de Servicios Sociales, como en una pancarta ubicada en un pabellón polideportivo; para más inri, sede de un colegio electoral.

Nada que haya frenado a «Gelo», que gusta más de tocar el acordeón en los mítines que de dar grandes discursos, a la hora de conseguir una nueva mayoría absoluta en el municipio más rico de toda Galicia. Todo un misterio.