Los drones despiertan la curiosidad en Sanxenxo
Los drones despiertan la curiosidad en Sanxenxo - CONCELLO SANXENXO
TECNOLOGÍA

Drones para salvar bañistas

Los arenales de Silgar y Montalvo en Sanxenxo, por segundo año seguido, se sitúan a la cabeza de la seguridad en España

SantiagoActualizado:

Calor, sol y playa. Es el cóctel favorito de mucha gente que disfruta de su tiempo libre en temporada estival. Son millares de personas de todas las edades las que acuden a los principales arenales, pero que en ningún momento están exentas de problemas. Por ello, la seguridad se ha convertido en un asunto primordial para las autoridades y gracias a la tecnología sigue avanzando.

Especialmente, se puede ver esa mejora continua en Galicia y, en concreto, en Sanxenxo: el concello pontevedrés recibe por segundo año consecutivo el apoyo de varios drones en sus playas principales (Silgar y Montalvo) para ayudar en las tareas de seguridad. Pioneros, ya que tras el municipio valenciano de Sagunto es el segundo del territorio español que los incorpora en su verano.

La empresa encargada de su control y manipulación es Aeromar Drones. Se coordina con los principales equipos de salvamento y para su encargado, Jorge García, los drones suponen «una reducción de los posibles problemas en las principales zonas de conflicto y una reducción en los tiempos para socorrer a los usuarios». En las playas de Sanxenxo existen varias clases de drones controlados por la operadora y suponen una inversión de unos 15.000 euros según indica el Concello, con diferentes utilidades y que sirven para situaciones conflictivas diversas.

Entre ellos, uno por playa incorpora salvavidas para lanzar a bañistas en problemas, otro equipo tiene tecnología para realizar labores submarinas. También se ha incorporado un dispositivo de megafonía a otro de ellos con el fin de advertir a posibles infractores y la novedad principal del dron con capacidad de transportar elementos pesados como desfibriladores. Llegan al auxilio de una parada cardiorrespiratoria en tres minutos, suficientes para poder salvar vidas.

Estos equipos realizan diferentes tipos de actuaciones, que relata García. «El pasado año, en la llamada experiencia piloto, eran entre dos y tres diarias. Este verano se han aumentado y abarcan desde controles rutinarios, pasando por avisos a los usuarios, hasta la vigilancia de que en el agua no se encuentren elementos como redes de pesca. Y no solo se limita a las bañistas, sino que se trabaja también para el control del tránsito de las embarcaciones cercanas a la costa. Lanchas, motos de agua o barcos pequeños que puedan estar en una situación peligrosa para los usuarios».

«El arenal de Silgar puede albergar 12.000 personas como usuarias, y si le sumamos todo el ámbito de Sanxenxo que lo rodea alcanzan las 25.000, por ello el dron es necesario para marcar una zona segura, controlar la afluencia y llevar a cabo actuaciones diferentes», explica Jorge García a ABC, que también señala la intención de Aeromar Drones de presentar un proyecto para las zonas inseguras. En Montalvo, por ejemplo, destacan las mareas vivas o el control de los usuarios que pudieran lanzarse al agua desde zonas de rocas. Además los avances siguen llegando a esta tecnología. «Nosotros planteamos mejoras en el dispositivo año tras año, y tras la experiencia piloto queremos seguir incorporando las nuevas revoluciones [que aparezcan]», señala el experto.

García se refiere también a la tecnología 5G, el nuevo «boom» que se puede aplicar a la seguridad: «Aportaría fiabilidad porque los datos se acercarían mucho más a la realidad, puntos GPS exactos y tiempos de respuesta más rápidos», comenta. Y a pesar de que parezca algo que reduce el impacto humano en las tareas de salvamento, desde la concellería de Medio Ambiente —coordina desde el punto de vista político — señalan que «no supone una pérdida de puestos de trabajo». Además, «los socorristas y demás encargados recibieron una formación para actuar junto a la tecnología, así que es complementario», indica García. Por otro lado, descarta la posibilidad de que los dispositivos sean autónomos, pues la legislación española lo impide, así como aumentar el radio de actuación (500 metros).

Atracción «turística»

Ante la revolución que supone que Sanxenxo sean pioneros en materia de seguridad en sus playas, propios y extraños se interesan por estas novedades. «La gente no solo acata lo que dice el dron, sino que quieren ver la innovación. Se puede decir que es un reclamo porque se inscriben socorristas desde diferentes puntos del país, piden información técnicos, o visitan miembros de otros ayuntamientos. La tecnología está aquí y ha llegado para quedarse, también en las playas, y ahora Sanxenxo no quiere bajarse de la avanzadilla de esa ola.