Agentes de la Policía Nacional
Agentes de la Policía Nacional - EFE

A disposición judicial los dos Policías acusados de robar armas de la Comisaría de Orense

La «Operación Zamburiña» se inició en 2014 tras una serie de denuncias anónimas que relacionaban el hurto con el mundo de las drogas

En abril de 2016, un agente fue hallado muerte en la Comisaría junto a una nota inculpatoria, pero la UDEV continuó las pesquisas

SantiagoActualizado:

Los dos policías detenidos -hermanos- por su presunta implicación con el robo de armas en el búnker de la comisaría provincial de Ourense entre los años 2014 y 2015 prestarán esta tarde declaración en sede judicial, según fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

Ambos han sido citados por la jueza de instrucción número tres de Ourense para prestar declaración por estos hechos, cuarenta y ocho horas después de su arresto. Por el momento, no han trascendido los delitos que se les imputan ni tampoco si se incautaron armas o munición en los registros efectuados en el domicilio familiar, en Toén (Ourense).

De esta forma, la jueza de instrucción número tres, Eva Armesto, que había solicitado unir todas las causas relacionadas con la Operación Zamburiña, continúa sus investigaciones para esclarecer la muerte del agente, mientras el juzgado número uno mantiene abierta la causa de las armas.

La « Operación Zamburiñ»' se inició entre 2014-2015, a raíz de unos anónimos que relacionaban el robo de las armas con la operación por drogas y cuya operación se saldó con trece personas arrestadas por esta causa y que desembocó en una investigación por parte de Asuntos Internos.

Durante las investigaciones, dos policías resultaron detenidos y otros dos imputados por supuestos delitos relacionados con revelación de secretos u omisión de perseguir delitos, derivado de su trato con confidentes.

Esto provocó el desmantelamiento del grupo de estupefacientes, sin embargo, las armas siguieron en paradero desconocido hasta 2016, cuando apareció muerto un agente que había sido investigado en relación al envío de anónimos.

Entonces, la policía encontró un escrito al lado del agente fallecido en el que se autoinculpaba del robo de las armas, aunque la UDEV continuó las pesquisas ante las sospechas de que un solo policía no podía elaborar los anónimos y planear la sustracción de las armas.