Los ingresos extra para el sector autonómico se cuantifican en 76 millones
Los ingresos extra para el sector autonómico se cuantifican en 76 millones - ABC

Las cuotas no convencen al sector

La alianza entre la Xunta y el Gobierno para mejorar las posibilidades propuestas por Bruselas como punto de partida se traducen a día de hoy en un incremento de 30.900 toneladas más en el caso gallego

Santiago Actualizado: Guardar
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El esfuerzo realizado por la flota española en los últimos años, con medidas de control focalizadas en garantizar la sostenibilidad de los recursos y de la actividad pesquera, se ha visto recompensado en el reparto de cuotas para el sector comunitario en 2017. La alianza entre la Xunta y el Gobierno para mejorar las posibilidades propuestas por Bruselas como punto de partida se traducen a día de hoy en un incremento de 30.900 toneladas más en el caso gallego, el 70 por ciento del incremento en el conjunto nacional respecto al volumen asignado para este año.

Los datos justifican la «satisfacción contenida» a la que hizo referencia el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en la valoración del resultado final de las negociaciones tras la reunión del Consejo de Ministros de Pesca de la Unión. En 76 millones de euros se cuantifican los ingresos extra para el sector autonómico.

Si bien, de todas las pesquerías hay tres que salen especialmente perjudicadas: el jurel, el gallo y la cigala. Y de ahí que una buena parte de las cofradías con las que ha contactado ABC coincidan en calificar de «desastroso» el reparto. «Podría ser peor claro, siempre estamos con la misma cantinela», apunta el portavoz de Acerga, la principal asociación del cerco de Galicia, Andrés García. «El recorte del jurel del Cantábrico —el tope máximo se establece en las 11.890 toneladas— nos condiciona mucho», señala. Esta especie, considerada clave para la flota gallega, logró frenar la reducción del 45 por ciento inicial al 23 final. En una conversación con este diario, el también patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Sada, llega a cuestionar los informes científicos que apuntan a una mala situación de este caladero. Frente a ello destaca la subida del 6 por ciento en el caso del jurel del sur, pero para García esto no es una solución, puesto que «el desplazamiento no está al alcance de todos».

Y el ajuste podría haber sido más doloroso también en el caso de la merluza sur, pues Bruselas pedía una reducción del 36 por ciento y se quedó en el 1,4. Así las cosas, los responsables de la negociación mantienen que, «lejos de ser aceptables» se ha logrado un buen acuerdo frente a las intenciones iniciales de la UE. Es la opinión de la responsable estatal de la cartera, Isabel García Tejerina, y de la conselleira Rosa Quintana, a la que se añade Cepesca, que hizo un balance positivo por los Totales Admisibles y Capturas (TAC) y cuotas adoptadas para el próximo año. A su juicio, los informes socio-económicos y científicos han resultado «claves para suavizar» la propuesta de la CE, rechazada de manera unánime desde España.

Los incrementos corresponden a la bacaladilla (con una media de 80 por ciento), la caballa (14%), el rape sur (53,9%) y la merluza del norte, que se incrementa un 10% hasta su máximo histórico de 33.781 toneladas. La otra cara de la moneda la representan, con reducciones importantes, el gallo del norte y del sur, con ajustes a la baja del 25 por ciento y del 15, respectivamente, la bajada del 23 por ciento del jurel y el TAC 0 para la cigala.

Un trabajo, el de la Secretaria General de Pesca, que valoran desde Cedeira «positivamente». Pese a ello, su máxima responsable, Lucía Villar, hace hincapié en unas cuotas, las asociadas al caladero nacional CNW, que considera «irrisorias e insuficientes para la normal continuidad de nuestra flota, por lo que el sector pesquero deberá realizar un gran esfuerzo económico y social para conseguir superar estos malos tiempos con cuotas mínimas».

Recorte inasumible

Tampoco escatima en críticas la Cooperativa de Armadores de Vigo que ve que la reducción de las posibilidades del gallo «no puede ser asumible». Señala que no hay informes científicos que avalen esta medida. Advierte, además, que la decisión supera en 10 puntos porcentuales el tope máximo que se habló en su día para «evitar que se produjesen consecuencias sociales y económicas adversas y salvaguardar así la actividad de Gran Sol».

Antonio Otero, el patrón mayor de la cofradía de pescadores San Martiño de O Grove, no oculta cierta decepción por un resultado en el que, tal y como afirma, «la pesca artesanal sale muy perjudicada». En este sentido, acentúa especialmente el poco TAC de la flota de bajura. «Somos muchos a repartir», señala, al tiempo en el que valora la reducción lograda frente al punto de partida de las negociaciones. Con todo, «no podemos decir que estamos satisfechos», corrige Otero.

Por su parte, Juan José Rial Millán, patrón mayor de A Illa, afirma que la flota de la zona se queda «prácticamente igual que como estamos», con un incremento en la pesca del jurel y la anchoa y un volumen similar para el gallo. Es en la cofradía de Vigo donde más notan la restricción de esta última especie, con una merma significativa.