La plaza de la Leña en el casco histórico de Pontevedra
La plaza de la Leña en el casco histórico de Pontevedra

Cuenta atrás en Pontevedra para desterrar caballetes de menú y cierres plásticos de sus terrazas

Los hosteleros piden información técnica y colaboración en los primeros meses para invertir con seguridad en las adaptaciones de sus establecimientos

Santiago Actualizado: Guardar
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En diez días entrará en vigor en Pontevedra la nueva ordenanza municipal para la instalación de terrazas en la vía pública. Los hosteleros tendrán aún un plazo de gracia de seis meses para completar las adaptaciones pertinentes y ajustarse a una nueva normativa con la que la ciudad del Lérez, referente en la retirada del tráfico rodado del casco -acometida desde finales de los 90- se marca un nuevo reto para la humanización y embellecimiento de su zona histórica. La regulación, publicada el pasado martes en el boletín de la provincia, amplía las distancias de libre paso exigidas a los hosteleros, elimina los toldos del área monumental, veta los cierres plásticos que protegen las mesas del viento y, en una de las medidas más novedosas, prohíbe las tradicionales pizarras o carteles de menú situados a modo de trípode en el exterior de las terrazas como reclamo. «Sabemos que es un sistema eficaz para llamar la atención de los posibles clientes pero es lógico que no puedan estar fuera de los veladores. Estamos por la eliminación de barreras, estamos contra el feísmo y estamos por la convivencia. Y en el caso de las pizarras la solución es fácil: basta con colgarlas de la pared, o en los propios laterales de las soluciones móviles que se habiliten como paravientos», expone a ABC Miguel Lago, presidente de CCU Zona Monumental.

El portavoz de la asociación que representa a los hosteleros y comerciantes del casco histórico considera que la clave del éxito o el fracaso de la revisión normativa se jugará en estos primeros meses de aplicación, en el grado de comunicación entre administración y hosteleros para la adaptación gradual y segura de los negocios y, resume, en «cómo funcione el látigo sancionador». Lago subraya que el diálogo ha sido fructífero hasta la fecha y que el sector quiere hacerlo bien, por lo que demanda «información técnica» suficiente y clara a la hora de asesorar a los establecimientos sobre las alternativas autorizadas. «Sabemos que el concepto de terrazas 'invernadero' tiene que desaparecer; pedimos información técnica para asesorar sobre las soluciones concretas alternativas para poder invertir con seguridad», expone.

La nueva ordenanza amplía el horario de las terrazas, de 9.00 a 1.30 horas en fechas ordinarias y regula que durante el desmontaje no se podrá escuchar música procedente del interior del local ni se podrá arrastrar el mobilario para no entorpecer el descanso de los vecinos.

Los toldos quedan prohibidos en e la zona monumental. Y las pérgolas, cubiertas impermeables o cualquier otro elemento instalable no podrán estar fijados al suelo ni cerrar los laterales o el frontal del espacio. Queda prohibida la colocación de publicidad en sillas, mesas y restantes elementos (sí se permite la impresión del nombre o logotipo del local) y la sillas y mesas tendrán que ser de madera o resinas o plásticos que imiten madera, «con una calidad avalada por los servicio técnicos, para lo que se aportarán esbozos, fotografías o catálogos a la solicitud de licencia».