Cierre de la tienda Pull & Bear en Lugo
Cierre de la tienda Pull & Bear en Lugo - C. CASTRO
CIERRES

Los centros de las ciudades, ante su gran reto

Los paulatinos cierres de tiendas en los centros de localidades como Lugo alejan a los ciudadanos. La protección del comercio local, uno de los objetivos

SantiagoActualizado:

Como un jarro de agua fría. Así cayó en muchos lucenses el cierre repentino, de la noche a la mañana y sin previo aviso, de la tienda de Pull & Bear que se situaba en plena Rúa da Raíña, la calle comercial por excelencia del centro histórico de Lugo y cuyos trabajadores vieron finalizados sus contratos temporales u optaron a traslados a otras tiendas de la cadena para poder mantener el empleo. Aunque se pueden seguir comprando sus prendas en el centro comercial As Termas, junto a la gran mayoría de grandes marcas de moda, para muchos ciudadanos este es solo uno de los síntomas de una progresiva decadencia comercial en la zona centro de la ciudad, que se une a la pérdida paulatina de habitantes que sufre la parte intramurallas. En los últimos años se han acumulado los cierres de grandes marcas comerciales de ropa, que prefieren seguir vendiendo sus productos en el área comercial y no mantener las dos tiendas, o simplemente trasladar su única tienda del centro al centro comercial.

Así, se ha visto cómo Mango ha movido su local a esta zona de ocio, lo mismo que otras como Bershka, Amichi u Oysho, que mantenían sus dos establecimientos y ahora solo conservan uno. Y junto a esta caída de algunas ciudades se produce una común para Galicia y España: los cierres de los comercios tradicionales, que también provocan que muchos locales pasen a tener el cartel de «se alquila», bien para que una gran empresa se lo quede, o como pasa en ciudades más pequeñas, para que permanezca vacío esperando nuevo inquilino. Se puede recordar también otro caso que saltaba a los medios no hace mucho tiempo: el de Ferrol, un centro que se vacía y que ha asistido la pérdida de múltiples tiendas, entre ellas la de Zara.

La respuesta

Todo problema requiere de poderosas soluciones. José María Seijas, lucense y presidente de la Federación Gallega de Comercio, se pregunta por qué crea tanto alboroto el cierre de una marca de Inditex y no el de un comercio de los de toda la vida. Le «sorprende» y lo argumenta así:ante los contratos temporales que ofrecen muchas de las grandes cadenas a buena parte de sus empleados, Seijas considera el empleo que se proporciona en el comercio tradicional mucho más «estable». Es por eso que recuerda que cuando «cierran tres o cuatro tiendas de este tipo nadie se acuerda de ello». «Se le da una importancia terrorífica [a la marcha de las grandes cadenas]». Aunque es consciente, concede, de que evidentemente sí que la tiene, pero en su medida justa.

Una de las razones de esa importancia es que existe un efecto rebote: aun siendo competencia directa, está claro que si no están las grandes marcas en las zonas de tiendas, el pequeño comercio se ve afectado. «Donde no hay comercio, no hay vida», añade Seijas. «Si se cierra el comercio, se pierde ambiente, se pierde que la gente vaya a ver, a pasear, y todo hace fuerza. Pero lo que verdaderamente tenemos que apoyar, porque repercute en la economía local y gallega es el comercio tradicional», insiste.

Precisamente señala Seijas otra cuestión capital en Lugo, y es que en la actualidad no hace falta acercarse al centro para comprar buena parte de lo que se necesita para la vida diaria, con el empuje de zonas como la Avenida da Coruña o la Avenida das Fontiñas.

Además de potenciar el comercio local, otra de las fórmulas que permite captar una mayor afluencia en esta zona de la ciudad es darle un impulso al turismo. Es cierto que ciudades como Lugo han aumentado su número de visitantes de un tiempo a esta parte, un crecimiento «lento pero seguro», afirma la concejala de Turismo del Concello de Lugo, Carmen Basadre, siendo en este mes de julio un 3% más que en el mismo periodo de 2018.

«Quizá lo que haya que potenciar es el turismo: tenemos mucho patrimonio y en estos momentos no se está conociendo. A mí me asombra cuando oigo hablar de las Murallas de Ávila y las de Lugo ni siquiera son mencionadas», esgrime Seijas. Esta idea puede basarse en algunos ejemplos como el del centro histórico de Santiago, con el que Lugo no puede competir en número de visitantes, pero donde las tiendas son en su gran mayoría locales, con el Ensanche albergando las grandes marcas.