Calros Mouriño, propietario del Celta, junto a los presidentes del Congreso y la Xunta, Ana Pastor y Alberto Núñez Feijóo, y el vicepresidente gallego, Alfonso Rueda, entre otros.
Calros Mouriño, propietario del Celta, junto a los presidentes del Congreso y la Xunta, Ana Pastor y Alberto Núñez Feijóo, y el vicepresidente gallego, Alfonso Rueda, entre otros. - XUNTA
DEPORTES

El Celta construirá su ciudad deportiva en Mos

El presidente Carlo Mouriño habla de «día histórico» después de que su director general reconociera el jueves que llegaron a plantearse el traslado del equipo a Oviedo

VIGOActualizado:

Este 15 de diciembre de 2017 pasará, según las palabras del presidente del club Carlos Mouriño, «a la historia» del Celta de Vigo. «La ciudad y la Xunta han decidido colaborar en dos proyectos imprescindibles para que el Celta consolide su sueño y tenga un horizonte claro, que nos permiten ver un futuro cierto, un futuro despejado, un futuro con mucho futuro», ha afirmado en la puesta de largo de la nueva ciudad deportiva que la entidad construirá en la vecina localidad de Mos, en paralelo a los nuevo usos que el Celta disfrutará del estadio municipal de Balaídos, que afronta la fase final de su reforma.

Mouriño consiguió reunir para la foto de este acto, bajo el eslogan de «Juntos construimos el futuro» al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y al alcalde de Vigo, Abel Caballero. El gobierno autonómico ha tenido un papel clave en la autorización urbanística para la reforma de Balaídos -que financian ayuntamiento y diputación-, porque como recordó Feijóo, desde la anulación del planeamiento de la ciudad en 2015, determinadas actuaciones no estaban permitidas por la ley, lo que llevó a la Xunta a aprobar un marco normativo específico y excepcional en el que, además de la ampliación del estadio, se autorizaron inversiones en la factoría de PSA Peugeot-Citroen, en las inmediaciones del campo celeste.

Del mismo modo, el gobierno gallego está detrás de las autorizaciones urbanísticas para la construcción de la nueva ciudad deportiva, un proyecto largamente ambicionado por el Celta y que era prácticamente inviable realizarlo dentro del término municipal de Vigo, lo que forzó a su traslado a la vecina Mos. De hecho, durante el pulso entre Carlos Mouriño y Abel Caballero respecto a la venta de Balaídos al club propiedad del empresario, este llegó a insinuar la posibilidad de construir un estadio propio en este concello limítrofe con Vigo gobernado por el PP, plan finalmente desechado.

«Ante la imposibilidad de hacer la ciudad deportiva en Vigo, la mejor solución que todos hemos encontrado es construirla en el ayuntamiento limítrofe de Mos, para lo que contamos con la colaboración del ayuntamiento de Vigo», ha subrayado el mandatario celeste. En la ciudad deportiva habrá, según ha detallado, dos grandes áreas con todas los servicios necesarios para el primer equipo y la cantera, un pabellón de deportes, un mini estadio, cinco campos de hierba natural y otros tantos de hierba artificial, tres pistas de tenis y cuatro de pádel en una superficie de 238.900 metros cuadrados.

Respecto a Balaídos, Mouriño avanzó que en marzo de 2018 solicitarán la concesión del estadio al ayuntamiento, pero mientras tanto dejarán firmado un acuerdo que no podrá ser modificado «salvo con autorización» del club. «El Celta tendrá a su disposición el estadio de Balaídos, con unas instalaciones próximas a lo que veníamos reclamando, y una nueva ciudad deportiva que es imprescindible para el crecimiento del club», añadió.

El Celta, en Oviedo

Pero la presentación este viernes del proyecto de futuro del Celta -al que han acudido personalidades políticas como la presidenta del Congreso, Ana Pastor, o el máximo mandatario de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tébar- ha quedado opacada por las declaraciones realizadas el jueves por el director general del club, Antonio Chaves, quien durante una conferencia ante empresarios de la ciudad confesó que la directiva estuvo a punto de llevarse el Celta de Vigo para trasladarlo a Oviedo. La causa radicaba en las ayudas que el Principado de Asturias otorgaba al conjunto carballón -propiedad del multimillonario mexicano Carlos Slim, amigo de Mouriño- .

«Un empresario inteligente pensaría que si el Principado te da cuatro millones al año, a diez años tengo cuarenta millones asegurados. Voy a hablar con Slim, a ver cuánto cuesta (el club asturiano), que serían 80, 90 o 100 millones. Luego traslado la sede social, porque los clubes no dejan de ser sociedades anónimas privadas y por lo tanto se puede cambiar de domicilio social, en vez de celeste me visto de azul y tengo a Aspas, a Wass, una serie de activos que traslado allí y es jauja», recoge Atlántico Diario como declaraciones de Chaves.

Posteriormente llegaría una fase de infructuosa patrimonialización del club, que llevó a la entidad a querer adquirir inmuebles en la ciudad -proyectos que no prosperaron- e incluso el propio estadio de Balaídos, algo a lo que desde el primer minuto se opuso el gobierno local de Abel Caballero, con un respaldo mayoritario de la ciudadanía. En un punto de la conferencia, Chaves reconoció que el club, entendido como una sociedad anónima deportiva, era un objeto suculento para inversores extranjeros y llegó a valorarse su venta, pero finalmente se optó por «anclar el Celta a Vigo» mediante iniciativas como el nuevo convenio para los usos de Balaídos y la construcción de la ciudad deportiva presentada este viernes.