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GALICIA

Catorce meses de cárcel por fisgar el chat de Whatsapp de una amiga con el abogado de su marido

La condenada accedió al móvil y se envió a su correo varios chats de su amiga con el letrado de su esposo, del que se estaba divorciando. La Audiencia de La Coruña confirma la sentencia por un delito de descubrimiento de secretos

SANTIAGOActualizado:

A Beatriz H. S. le pareció una buena idea aprovechar que su amiga se dejaba olvidado el móvil para acceder a él y hurgar en las conversaciones de Whatsapp, donde encontró dos chats de esta con el abogado del marido de la primera, de quien se estaba divorciando con un pleito en los tribunales. Y como el tiempo era escaso, consideró oportuno enviarse al correo el archivo histórico de conversaciones de esta y otras que su amiga almacenaba en su terminal. Ahora, la Audiencia Provincial de La Coruña acaba de confirmar una sentencia de catorce meses de prisión por un delito de descubrimiento de secretos, además del pago de diversas indemnizaciones.

El fallo de la Sección Primera de la Audiencia, de finales del pasado mes de junio, considera que la acusada aprovechó que una amiga «se olvidaba el teléfono móvil en la grada» durante un partido de tenis en Oleiros (La Coruña) para «coger sin permiso el aparato y, tras anular el sistema de bloqueo mediante el método que días antes había visto utilizar a su usuaria, se dispuso a examinar el contenido» de su Whatsapp. En concreto, accedió a «una conversación confidencial» que la propietaria del móvil había mantenido con un tercero, «que actuaba por entonces como abogado del esposo de la acusada en el procedimiento de divorcio que estaba en curso entre ambos».

No contenta, y «a fin de enterarse bien de lo que ambos se dijeron, en particular de lo que a ella y al pleito del divorcio pudiese afectar, Beatriz H. S. manipuló el móvil para enviar el contenido íntegro de las conversaciones» a una cuenta de correo electrónico personal. No discriminó: se remitió todo el chat de los últimos dos años. Los investigadores encontraron en su buzón de correo el email con las conversaciones enviadas. En el juicio, la acusada dijo desconocer quién se lo había enviado.

Sin embargo, dos testigos que estaban en la grada reconocieron haberla visto manipulando el terminal telefónico. «No miraba el partido» sino que decía «que se estaba enterando de algo por el teléfono» de su amiga, relató en la vista una de las testigos. «Resultó acreditado (...) que la acusada se hizo con el móvil con el fin no solo de descubrir conversaciones íntimas sino de utilizarlas» en el perjuicio de su amiga y de un tercero. Ese perjuicio fue la recepción de amenazas, agresiones y daños en el vehículo de la propietaria del móvil, que entonces se decidió a interponer la correspondiente denuncia.

«Existió perjuicio» al abogado, a su amiga, «entendiendo la acusada que al acceder a conversaciones podría socavar la credibilidad» del primero, sostuvo la sentencia del Juzgado de lo Penal nº3 de La Coruña. Además de la pena de cárcel —que no cumplirá por ser inferior a dos años y no haber antecedentes penales—, la condenada deberá indemnizar a su amiga con 1.500 euros y, tras el recurso ante la Audiencia, también al abogado por otros 1.000 euros en concepto de daño moral.