Feijóo, Muñoz y Casado, ayer en Vigo
Feijóo, Muñoz y Casado, ayer en Vigo - MIGUEL MUÑIZ
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Casado llama a concentrar el voto en el PP como la opción más viable contra Sánchez

El líder del PP declara abierta la precampaña y promete un paquete de rebajas fiscales si gobierna

SantiagoActualizado:

Aterrizó Pablo Casado en Galicia con un puñado de mensajes que despiden ambiente de precampaña. Da igual cuándo se celebren las elecciones generales. El presidente nacional del Partido Popular no se dejó contagiar por las quinielas de fechas y declaró abierta una carrera en la que otros dos competidores, Ciudadanos y Vox, aspiran a achicarle el carril por la derecha. «Vamos a intentar ganarle al PSOE y que el resto de partidos de nuestro entorno ideológico tengan la mínima representación posible», apeló en un acto en Vigo junto a Alberto Núñez Feijóo, quien ungió a Casado como próximo presidente de España. En su intervención, el líder popular demandó un voto «urgente» y «necesario» para desalojar al sanchismo y desgranó un primer paquete de promesas con mira puesta en La Moncloa. Avanzó la «aplicación de la Constitución» en Cataluña, abriendo la puerta a un posible 155, e imprimió un marchamo liberal a su intención de rebajar «todos» los impuestos, desde la supresión del impuesto de sucesiones, hasta una reducción del IRPF y Sociedades.

Hubo un limitado simulacro de escrache en la llegada de Casado a la ciudad. Después de una jornada en la que recorrió Lugo, Orense y Pontevedra, medio centenar de ultras del Celta de Vigo se encargaron de caldear el evento a las puertas de la sede institucional del club, protegido por un cordón policial. Fue el borrón a un nuevo paso de Casado en la Comunidad. En Galicia estrenó su campaña para llegar al liderato del PP, protagonizó la apertura del curso político y regresó, ayer, tras una legislatura «que ha llegado a su fin». «Parece que es el inicio de la precampaña», introdujo. Casado alternó ataques contra un Sánchez del que dijo que había conseguido ya su condición de «expresidente» y contra unos independentistas, «enemigos de España», que experimentan su condición de «derrotados» por el Estado desde el banquillo del Supremo, como Oriol Junqueras.

Mientras, el PP pide no caer en la sobreexcitación por la inminencia de las elecciones. O en el pesimismo. «Nosotros a lo nuestro», pidió su líder. Casado aseguró que en las elecciones se trata de «dar confianza» a los españoles mediante el voto a una marca «tranquila», «moderada» e incluso «centrista», que reivindica su transversalidad con guiños a los «liberales», los «conservadores» o a los socialistas «avergonzados» del sanchismo. Ahí está la posibilidad de que el voto de la derecha se disgregue entre el PP, Ciudadanos y Vox. Frente a ello, el presidente popular pidió no buscar «tres soluciones» para derrotar a Sánchez, sino «una que sea fuerte». «La gente que quiera que no vuelva a gobernar Sánchez, tiene que votar al Partido Popular».

Líneas del programa

Fue nítido Casado en su llamada a concentrar el voto en su partido pero también en algunas de las ideas que volcará sobre la campaña. A destacar principalmente tres. La libertad, la igualdad y la seguridad. En ésta última, dejó caer la aplicación del artículo 155 en Cataluña, a través de la «aplicación de la Constitución», para «salvarla» de los secesionistas.

En el apartado económico, fue anunciando su intención de suprimir el impuesto de Sucesiones, Patrimonio y Actos Jurídicos Documentados (como de hecho sucede en Galicia, para casos por debajo de 400.000 euros); rebajar el IRPF «por debajo del 40%» y aplicar igualmente la tijera al de Sociedades para dejarlo en el entorno del 20%. Al mismo tiempo, prometió compensar la reducción en los ingresos de las comunidades con una reforma del sistema de financiación, largamente postergada por los últimos gobiernos. Sobre igualdad, agitó esta vez la bandera de la lucha contra la violencia de género, en la que hizo partícipe a «los hombres», y prometió la equiparación salarial entre cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Casado, en realidad, era protagonista de un acto diseñado para defender la unidad de España. Con Elena Muñoz, candidata en la ciudad y maestra de ceremonias, lo acompañaban representantes de la plana mayor, empezando por Feijóo, de la dirección autonómica. El presidente de la Xunta se rebeló contra las voces que le acusan de coquetear con el nacionalismo y fue tremendamente explícito acerca de su posición territorial. «Las grandes decisiones que nos afectan a Galicia se deciden en España y en Europa, y por eso somos españoles y europeos», sintetizó.

El jefe del Gobierno gallego declaró, eso sí, que los gallegos no se resignan a no participar de lo que ocurre en Madrid. Volvió a recalcar la petición de gastar los 125 millones de superávit con los que se cerraron los presupuestos en una forma de ejemplificar que hay otras formas de reivindicar al margen del órdago del independentismo. «Soy un presidente que respeta la Constitución, el Estatuto, la igualdad de todos los españoles y no acepta la discriminación de ningún español con respecto a Galicia», zanjó.