Instalaciones del astillero vigués de Barreras, que cuenta con cuatro buques de pasaje en su cartera
Instalaciones del astillero vigués de Barreras, que cuenta con cuatro buques de pasaje en su cartera - MIGUEL MUÑIZ
30 barcos encargados

La cartera de pedidos de los astilleros llega a niveles máximos de la década

El sector naval gallego recupera el liderazgo y concentra casi el 60% de las naves que se construyen en España

SantiagoActualizado:

Tras los años de vacas flacas marcados por las dudas sobre el tax lease, el naval gallego ha vuelto paulatinamente a recuperar forma. Desde que se aclaró la legalidad del sistema de financiación, el sector comenzó en 2017 a escalar posiciones. Con 30 barcos en cartera, los encargos se sitúan actualmente en niveles máximos de la última década. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Industria, relativos al primer semestre del año, los astilleros gallegos cuentan con casi el 60% de todos los barcos que se construyen en España.

«Es un momento muy bueno», explica Óscar Gómez, gerente del Clúster Naval Gallego (Aclunaga), en el que se integran los grandes astilleros y la industria auxiliar. Si en 2010, las gradas estaban prácticamente vacías y los puestos de trabajo descendían hasta los 6.000 empleados, hoy el sector cuenta con unas 14.000 personas en activo. «Han ido surgiendo oportunidades en el mercado y la industria gallega ofrece buenos precios», subraya Gómez.

En los primeros seis meses del año, de los 16 nuevos contratos logrados por el naval español, siete fueron firmados por los astilleros gallegos. Galicia aglutina el 57% de los barcos en cartera de todo el Estado y con un 38% la Comunidad se situó también en el primer semestre en cabeza en la actividad ponderada. Este indicador mide las toneladas brutas compensadas, que además del peso de las naves tienen en cuenta su complejidad técnica y sirve de algún modo para estimar la carga de trabajo.

Para abandonar el dique seco, la construcción naval gallega tuvo que reinventarse. Logró abrirse camino en segmentos hasta entonces poco conocidos, como el de las embarcaciones de lujo. En 2014, el astillero vigués Metalships empezaba la rehabilitación del «Xafira», una velero encargado en 1927 por el regatista Franklin Morse Singer, hijo del fabricante de las máquinas de coser. A principios de 2018, Barreras marcaba otro hito al poner la quilla del primero de los minicruceros de lujo, encargados por Ritz Cartlon, una marca de hoteles y resorts propiedad de la mayor multinacional hotelera del mundo, la estadounidense Marriot. Pero en las factorías gallegas seguían escaseando los encargos de pesqueros, los barcos en los que siempre habían estado especializadas. Ahora el naval ha logrado regresar también a sus orígenes. «De toda la cartera, el 47% es de pesqueros», indica Óscar Gómez. El gerente de Aclunaga explica que la mayoría han sido encargados por armadores internacionales, aunque también ha animado la renovación de la flota de uno de los gigantes del sector en Galicia, Pescanova, que firmó un contrato con Armón para construir siete barcos. «En la pesca, pasa como en la sociedad con los coches. En el momento en el que alguien renueva sus barcos y los demás se dan cuenta de que la nave es mejor, muchos se animan a comprar», indica.

Aunque casi todos los astilleros se encuentran con carga de trabajo, existen algunas sombras en el sector. El centenario Vulcano entraba este verano en liquidación después de lograr entregar con grandes dificultades el ferri «Villa de Teror». Gómez confía en que si las instalaciones salen a subasta por un precio asequible aparecerá algún inversor interesado en continuar con la construcción naval en el barrio de Teis. «El astillero holandés Damen —nuestro principal competidor y el que denunció por el tax lease— nos consta que ha preguntado por todas las instalaciones con problemas en España», indica.

Mientras la actividad es frenética en la ría viguesa, en la ferrolana se espera un periodo de parón, que afectará sobre todo a las auxiliares, mientras no se empiece a cortar chapa en la primera de las cinco fragatas F-110 firmadas este año por el Ministerio de Defensa. Los astilleros públicos trabajarán hasta finales del año próximo en el diseño del ansiado encargo, que una vez se ponga en marcha garantizará trabajo en la comarca para los próximos diez años.