Antes y después de la ciudad
Antes y después de la ciudad - CONCELLO DE PONTEVEDRA
GALICIA

El británico «The Guardian» alaba «la vida en la ciudad española que prohibió los coches»

El diario británico señala Pontevedra como una «ciudad paraíso» y pone de relieve la calidad de vida de sus habitantes, por delante de cualquier otra urbe española

SantiagoActualizado:

«Es la ciudad paraíso». Así resume el diario británico la vida en Pontevedra, una ciudad con apenas 83.000 habitantes en la que «la banda sonora habitual de una ciudad española ha sido reemplazada por el canto de pájaros y la charla de humanos». El periodista que publica la información se refiere, a través de esta bucólica descripción, al hecho de que en Pontevedra el centro esté vetado a los vehículos. Una decisión que su alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), adoptó nada más asumir el bastón de mando a finales del siglo pasado y que ha supuesto un antes y un después en el día a día de la urbe pontevedresa. «Antes de convertirme en alcalde, 14.000 automóviles pasaban por esta calle todos los días. Más coches pasaban por la ciudad en un día que personas que viven aquí», recoge The Guardian en boca del regidor sobre el peso que peatones y humanos tienen ahora en Pontevedra.

Pero las alabanzas del diario van más allá de la peatonalización del casco antiguo de una ciudad, que data de la Edad Media. El asfalto dejó paso a las losas de granito y los aparcamientos en superficie se cerraron. Unas medidas extremas para cualquier otra ciudad que, insiste el periodista inglés, ha mejorado hasta la seguridad de sus ciudadanos. Lo que era un espacio tomado «muerto», con «mucha droga y marginalidad» se transformó en pocos años en un lugar donde la gente se mueve a pie o en bibicleta con máximas garantías. «En las mismas calles donde 30 personas murieron en accidentes de tráfico entre 1996 y 2006, solo tres murieron en los 10 años siguientes, y ninguna desde 2009. Las emisiones de CO2 han bajado un 70% y el centro de Pontevedra ha ganado 12.000 nuevos habitantes», explica para convencer a sus lectores.

«Un lugar para tener hijos»

La configuración de esta urbe gallega, con siglos de historia y una ubicación privilegiada en el mapa por su cercanía con la costa, atrapa al redactor y a los testimonios que recaba para su reportaje. «He vivido en Madrid y en muchos otros lugares y para mí es el paraíso. Incluso si está lloviendo, camino a todas partes. Y los mismos tenderos que se quejan son los que han sobrevivido a pesar de la crisis. También es un gran lugar para tener hijos», afirma una vecina de la localidad. La única queja, indican, es que «el esquema ha provocado congestión en la periferia de la zona y que no hay suficientes plazas de estacionamiento».

Y como corolario de su investigación, el autor resume: «Las personas no gritan en Pontevedra, o gritan menos. El tráfico más esencial ha sido desterrado, no hay motores acelerados o bocinazos, ni rugidos metálicos de motos ni el rugido de gente tratando de hacerse oír por encima del ruido». «Ninguna de las bandas sonoras habituales de una ciudad española», afirma.