Un hombre trabaja en una parroquia del rural gallego
Un hombre trabaja en una parroquia del rural gallego - EFE/ Eliseo Trigo
JUICIO

La banda que robaba a ancianos con la excusa de tener sed o necesidad de ir al aseo

La Fiscalía solicita penas de prisión de 2 a 24 años para los siete acusados, que operaban principalmente en zonas rurales

SANTIAGOActualizado:

Lo tenían perfectamente planeado: elegían zonas, principalmente rurales, donde residen personas mayores, que franquearían el acceso a sus viviendas a cambio de cualquier excusa, y que tampoco serían capaces de oponer resistencia. Una carrera delictiva que abarcó de julio a septiembre de 2016 y que desde este martes sienta a los siete miembros de la banda en el banquillo de los acusados en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra. La Fiscalía solicita penas de prisión de 2 a 24 años.

Según recoge el escrito de acusación, «perfectamente coordinados», los presuntos integrantes del grupo criminal, varios con antecedentes penales, elegían a sus víctimas con un perfil claro: «personas de edad avanzada, que serían fácilmente engañables para permitir acceder a la vivienda con excusas de tener sed o necesidad de ir al aseo».

Su itinerario delictivo arrancó en Cabreira-Salvaterra del Miño y siguió por Fene, Begonte, Chantada, Ponteareas... Una ruta por la geografía gallega con una veintena de golpes. El modus operandi se repite en un calco perfecto: uno de los miembros de la banda realiza operaciones de vigilancia y aguarda en el coche, listo para huir del lugar de los hechos.

Reparto de tareas

El reparto de tareas estaba claramente asignado: unos accedían al interior de las viviendas y se apropiaban del botín -dinero, joyas, lo que encontraran- y otros, mediante «un previo acuerdo de voluntades», ejercerían el rol de intimidar a las víctimas e incluso realizar «actos de fuerza física». En el primero de los robos uno de ellos realizó «el gesto de darle un puñetazo» a la propietaria, que trataba de impedirlo. Hubo ocasiones en los que la banda se marchó con las manos vacías.

En otro golpe, una de las acusadas «dio un empujón» a la dueña de la casa, al sorprenderla en pleno robo, «tirándola al suelo y causándole, según informe médico de urgencias, inflamación y erosión en hemiespalda derecha y eritema en el tarso del pie izquierdo con esguince de grado uno».

Por distintos delitos, que abarcan robo con violencia, allanamiento de morada, robo con fuerza en casa habitada y pertenencia a grupo criminal, los siete acusados se enfrentan a un abanico de peticiones de condena, por parte de la Fiscalía, que oscilan entre los 2 y los 24 años de prisión.