La compañía dio marcha atrás en su amenaza de embargo y se disculpó
La compañía dio marcha atrás en su amenaza de embargo y se disculpó - ABC
GALICIA

Amenaza de embargo a dos jubilados por una deuda telefónica de 23 euros

La pareja se expuso a perder su casa por unos cobros que desconocían

SantiagoActualizado:

Una pareja de jubilados de la capital gallega ha estado al borde del embargo de su vivienda por unos impagos a una compañía telefónica que ascendían a 23 euros. La increíble historia parte del momento en el que este matrimonio decide abandonar la compañía con la que habían contratado el ADSL con llamadas de fijo y móvil, Jazztel, e irse a otra de la competencia. Esta última se encargó de tramitar la portabilidad y de dar de baja el servicio, por lo que los clientes incluso recibieron una notificación indicándoles que esta baja se había tramitado con éxito. De ahí que, cuando un mes más tarde recibieron una factura por valor de 9,62 euros de la vieja compañía, pensaron que se trataría de un error y optaron por devolverlo. Pero un mes más tarde llegó un nuevo cargo, por valor de 3,85 euros, vinculado con un número de teléfono que ni siquiera sabían que tenían.

Tiempo después, y con la llegada de una tercera factura, la pareja descubrió que les habían activado esta línea justo cuando su contrato de ADSL se canceló, ya que hasta ese momento era un servicio gratuito con el que no sabían que contaban. «Se aprovechan de la gente mayor como nosotros» se quejaron estos compostelanos en declaraciones a La Voz de Galicia para explicar que este número sí figuraba en las facturas que les estaban enviando al correo electrónico de un familiar que habían dado porque ellos no tenían ni cuenta propia ni habilidades informáticas.

Acusados de morosos

«No se nos informó de nada» explican los clientes agraviados que acabaron presentando una reclamación a la OCU cuando a su casa llegó una carta en la que se les informaba de que se exponían al embargo de toda clase de bienes, incluida su pensión y su vivienda. Además, la compañía los amenazó con la interposición de una demanda judicial y con incluirlos en un listado de morosos. El matrimonio reconoce que no ha querido saldar la ridícula deuda «porque nos parece un tomadura de pelo». Ante la deriva del caso, la compañía finalmente rectificó informando de que «en atención al malentendido» cancelarán la deuda de 23 euros pendiente.