EFE/Rafa Alcaide
LOS OTROS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES

Alcaldes (casi) sin oposición: la Galicia ajena al multipartidismo

Hasta once concellos, todos de Lugo y Orense, contarán con un solo concejal haciéndole oposición al gobierno. Cuatro localidades tendrán un Pleno monocolor, con todos los ediles del partido que se impuso en los comicio

SantiagoActualizado:

Frente a las corporaciones multipartidistas, los pactos a izquierda o a derecha y los gobiernos en minoría o de coalición existe una Galicia muchas veces olvidada. También a la hora de las elecciones, donde cada concello exhibe su propia idiosincrasia. Son municipios donde gobierna la lista más votada y lo hace con todos los ediles del Pleno de su color político, o como mucho, con uno de otro partido. Es una Galicia muchas veces desconocida, pero que también tiene su forma de votar, muchas veces personalista y completamente enfocada a su acción de gobierno y no tanto a las siglas políticas que representa. Una Galicia que solo puede imitar entre las ciudades de la Comunidad el Vigo de Abel Caballero, también con una mareante mayoría. La Galicia de ir a votar por las farolas puestas en el último mandato o los baches arreglados por encima de la ideología política.

Son once los ayuntamientos gallegos donde la oposición únicamente la ejercerá un concejal. Solos ante el peligro, seis del PSdeG (A Veiga, Sarreaus, Muíños, Esgos, Baltar y Friol), cuatro del PP (Calvos de Randín, Ribeira de Piquín, Pedrafita do Cebreiro y Ourol) y uno del BNG (Cualedro). Aunque esa posible sensación de riesgo no es la que percibe el único concejal popular en Pedrafita do Cebreiro, Miguel Ángel Castro Alba. En la zona de la montaña lucense no es difícil ver mayorías absolutas del PSdeG: las hay también en concellos como Negueira de Muñiz o Cervantes.

«En este concello es muy normal, ya que lleva 33 años el alcalde [Jose Luis Raposo Magdalena]», afirma Castro, que entiende que contra esa ola favorable al regidor poco hay que hacer. Remarca que los socialistas «perdieron votos», aunque en ese hecho influye también, como sucede en buena parte de la Galicia rural, la paulatina pérdida de población.

Con todo, afirma, existe una buena relación con los concelleiros y el alcalde, lo que puede facilitar la situación en plenos y demás gestiones de la vida municipal. Pero Castro no se resigna, y el PP buscará aumentar su estructura para poder crecer en representación, y quien sabe si luchar la victoria, para el 2023. «Hay poca gente afiliada: hay que afiliar a más y crear una estructura de partido y crecer como partido en el concello», explica telefónicamente a este periódico.

Todos a una

En el caso de Vilarmaior (con solo una lista, la del PP), Beariz, Vilar de Santos y Quintela de Leirado un solo partido ocupará el cien por cien de los asientos del pleno municipal. Todos tienen su historia propia: en Vilarmaior solo se presentó una candidatura, la de Carlos Vázquez Quintán, que lleva 16 años en el puesto. En Vilar de Santos los siete concelleiros serán de la formación Xuntos Vilar de Santos. Su dirigente y alcalde consiguió en el anterior mandato los siete de siete, pero bajo las siglas de Compromiso por Galicia. En 2011 también obtuvo todos los asientos, entonces con el BNG. En 2007 ya había logrado la mayoría absoluta con la formación nacionalista.

Por otra parte, en Beariz la lista SON que había alcanzado un concelleiro en 2015 se quedó fuera en 2019, obteniendo el PP el pleno al siete. El PSdeG quedó tercero aumentando un 186% sus votos: pasó de seis a 16 papeletas, rozando un insuficiente 3% de los sufragios.

En Quintela de Leirado el que seguirá siendo su alcalde tiene mucha historia: accedió por primera vez a la alcaldía en la etapa franquista, y en más de 40 años de democracia los quintelanos han seguido apoyándolo. Algunas veces con el 100% de los concelleiros, otras casi, José Antonio Pérez Cortés gobierna ininterrumpidamente bajo las siglas del PP desde el año 1995.

«Fui adquiriendo más respaldo popular poco a poco. Se debe a que en nuestro concello se están haciendo las cosas aunque seamos pequeños. Tenemos toda la clase de servicios que puede tener un ayuntamiento de una dimensión muy superior», narra a ABC Pérez.

Saneamiento, traída de agua municipal, piscinas públicas, residencia de mayores, transporte público para que todos los vecinos puedan ir «al centro de salud, al banco o al supermercado»... y hasta clases de zumba o gimnasio. Otro caso en el que si se es fan de algo, se es del alcalde, y no de unas siglas.

Además, remarca que aunque no haya concejales de otras ideologías, sí que habrá discusión: cada uno, apunta, es de una parroquia distinta. Esto hará que «haya debate» entre las diferentes áreas del municipio, sostiene. Pero también recuerda es mayor la responsabilidad. La responsabilidad de quienes saben que atesoran una confianza casi plena de sus vecinos.