Una pareja con su nieto
Una pareja con su nieto - MIGUEL MUÑIZ

Abuelos que no sólo miman

Uno de cada cuatro se ocupa siete horas al día de sus nietos. Cruz Roja programa talleres para apoyarles en su nuevo rol

SantiagoActualizado:

Antonio Valverde tiene 73 años. Ha criado a cinco hijos, y ahora, ya jubilado, colabora de forma activa en el cuidado de sus nietos. «Dos de ellos comen conmigo, los voy a buscar cuando salen de clase y comemos juntos. Ahora estamos en jornada continua y siguen aquí, pero si no a las tres los devolvería al colegio. Una semana al mes además de hacer el transporte tengo que llegar a las ocho menos cuarto a casa de mi hija para darles el desayuno y llevarlos al colegio porque mi yerno entra a trabajar a las ocho. Mis otros dos nietos viven muy cerca de su centro y no me necesitan para la recogida y comida, pero por la tarde me responsabilizo de las actividades: uno entrena al fútbol y otro hace patinaje. Cada uno en un extremo de Vigo, así que estoy entretenido», comenta. Carmen Pérez también se ocupa de las comidas, «primero y segundo, porque quieren dos platos... si te digo la verdad yo hago cosas por mis nietos que no hice con mis hijos; cuando estoy con ellos me dedico por entero, antes tenía que trabajar», cuenta. «Me los traen a comer y estoy con ellos toda la tarde. La otra abuela y yo los compartimos, y los compartimos muy bien: a mí me tocan el martes y el jueves y cada quince días me tocan el viernes», apunta esta jubilada de 71 años, participante, como Antonio, del programa de Abuelas y Abuelos Educadores desarrollado por Cruz Roja y Política Social en siete ciudades gallegas.

Entre debates inconclusos sobre racionalización de horarios y estrategias de conciliación, la organización de millones de hogares españoles sería inviable sin la figura dedicada de los abuelos. La Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación de Europa (SHARE) indica que uno de cada cuatro abuelos españoles cuida de sus nietos y dedica una media de siete horas diarias a ellos, dos más que la media comunitaria.

«Creo que rejuvenecemos»

Antonio y Carmen se confiesan abuelos felices —«cuando estoy con los niños no me duele nada, yo creo que rejuvenecemos», declara ella, «nunca me he sentido esclavo de mis nietos, lo que me siento es contento de disfrutarlos así», indica él—, pero el cuidado de los nietos puede llegar a hacer mella en la salud de los mayores cuando la carga es intensa. «Una cosa es ser abuelo de fin de semana, ese cliché del abuelo que mima, el si hay que hacer otra comida para el niño pues no pasa nada, y otra es un cuidado más continuo, en el que tienen que responsabilizarse un poco de su educación porque son los que están para ayudarles con las tareas o los que comen con ellos cada día. Cuando el cuidado es muy continuo puede desencadenar situaciones de estrés, nerviosismo y ansiedad, situaciones que repercuten en ellos como personas mayores, y también en los niños», expone Mónica Castelao, coordinadora del programa de Cruz Roja.

"Yo hago cosas por mis nietos que no hice por mis hijos. Tenía que trabajar. Ahora, cuando los tengo, pues si no limpio hoy, limpio otro día. Les dedico la vida y ya está"
Carmen Pérez

«Yo veo en el curso que no todos tienen claro que de los nietos lo único que tenemos que hacer es disfrutar, y colaborar en la medida de lo posible en su educación. Los abuelos no tenemos la obligación de educar, como los profesores, tenemos que ser un complemento, pero los verdaderos actores, para eso los tienen, son los padres. Pero hay abuelos que son mártires, creo que algunas veces han convertido a los abuelos en pararrayos...», sostiene Antonio Valverde. «Yo doy mi cuerpo y alma de lunes a viernes, pero si me llegan un sábado y me dicen ‘papá como estamos estresados y tú ya estás acostumbrado nos vamos a un concierto’... Mis hijos no abusan, pero si lo hicieran ya les daría yo una reprimenda», comenta entre risas Valverde, quien, afirma, tras las comidas familiares del fin de semana no perdona el café, la siesta y la tarde para sus actividades.

Nuevos grupos

El nuevo curso arranca con 16 nuevos grupos en Santiago, La Coruña, Vigo, Pontevedra, Orense, Ferrol y Lugo, todavía con plazas disponibles. Desde el reconocimiento a su experiencia como padres, los grupos trabajan en sesiones semanales de una hora y media herramientas útiles en su nuevo rol: disciplina positiva, resolución de conflictos, modelos educativos y, enfatiza Mónica Castelao, pautas de autocuidado. «Su prioridad es apoyar a los hijos y muchas veces descuidan el tener tiempo para uno mismo», apunta la coordinadora. En fechas puntuales, el programa se completa con excursiones y actividades intergeneracionales, magostos o reuniones navideñas en las que también participan hijos y nietos.

Tengo parientes en el extranjero que me dicen, pero Antonio, si estás jubilado, ven a vernos. Y yo les digo, espera, que tengo que consultar el calendario escolar"
Antonio Valverde

Han sabido ser padres, y ahora encaran el papel de abuelos en un mundo que ha cambiado. «Dos aspectos que nos trasladan mucho son el tema del respeto, aquello de que antes una mirada de tu padre bastaba para que te quedases quieto, y de las nuevas tecnologías; los móviles y la adolescencia, las tablets, presentes ahora también en muchos temas escolares... A veces sólo falta información, y es muy bonito ver cómo una vez que les acompañas a conocer estas herramientas se relajan muchos miedos», indica Castelao.

«Los talleres son estupendos. El jueves por la mañana me tocan los niños, pero yo ya me levanto a cien haciendo las cosas para venir a la reunión, proque me encanta todo lo que hacemos. Aprendemos muchísimo», señala Carmen Pérez.