Abascal se dirige a los asistentes al mitin que no pudieron acceder al recinto
Abascal se dirige a los asistentes al mitin que no pudieron acceder al recinto - MIGUEL MUÑIZ
VOX EN GALICIA

Santiago Abascal: amor y odio en La Coruña

Ante un auditorio abarrotado, el líder de Vox ataca con dureza a Feijóo y presume de orígenes gallegos

LA CORUÑAActualizado:

Santiago Abascal demostró este lunes en La Coruña su capacidad de polarización. Llenó el auditorio principal del Palacio de Exposiciones y Congresos y un nutrido grupo de unas 500 personas no tuvo más remedio que quedarse fuera, bajo las primeras gotas de lluvia. Muchas banderas de España y consignas como «yo soy español, español», «viva España», y «España unida jamás será vencida». Más entusiasmo que variedad. Del otro lado, vigilados por agentes de la Policía Nacional, decenas de manifestantes con banderas independentistas y arcoiris, consignas poco amistosas y apenas un conato aislado de incidente. Amor y odio para el líder de Vox.

A unos y otros se dirigó Abascal antes del mitin, cuando megáfono en mano sirvió un breve aperitivo a los que no tuvieron la fortuna de encontrar sitio en butacas, balcones y hasta pasillos. Primer dardo a Feijóo: «Decía el presidente de la Xunta que Vox no tenía cabida en Galicia. ¡No hay salas en Galicia suficientemente grandes!». Y mención a los que le increpaban enfrente: «violentos y encapuchados», «vanguardia de la porra y la capucha de Pedro Sánchez».

Ideas que repitió ya en el auditorio, jaleado con recurrentes gritos de «¡presidente, presidente!». Lo primero, reivindicar ADN de Galicia, «una de mis patrias chicas». «Vengo sin pedir perdón ni permiso porque me siento como en mi casa». «Miña nai», nacida justo en La Coruña. Su «abueliña», en Monforte. Esa misma que, aseguró, le había dicho por teléfono que Feijóo es «un parvo» al que «cuando habla en gallego no se le entiende muy bien».

Y a Feijóo dedicó Abascal buena parte de sus andanadas -las menciones a la «derechita cobarde» del PP y la «veleta naranja» de Ciudadanos, o el auténtico «enemigo», el PSOE, se daban por descontadas-. Ironizó el líder de Vox con su presencia: «¿No teníamos cabida o teníamos la obligación de venir?». Y pregonó: «Después del evento de hoy saltan todas las alarmas en la Xunta». Mero calentamiento. Hacia el final -habló más de media hora-, la diatriba: «cacique» «soberbio, altivo y chuleta», «manipulador», «mentiroso», «nacionalista». Todos estos epítetos dedicó al líder de los populares gallegos.

Visita «de carambola»

Abascal no tenía previsto pisar Galicia durante la campaña. Si finalmente decidió acudir fue por el efecto dominó provocado por la resolución de la Junta Electoral Central que excluyó a Vox de los debates televisivos. El partido maniobró y tan solo el pasado miércoles, con menos de una semana de antelación, reajustaron la agenda y anunciaron el mitin en La Coruña. Una visita que sirve de termómetro de la penetración en Galicia de Vox, que ha realizado una campaña fantasma, sin presencia visible. En el seno de la propia organización son incapaces de ofrecer un dato concreto de afiliados, aunque desde Vox Coruña se indicó a ABC que se mueven en una horquilla entre los 1.200 y 1.400. Destacan La Coruña, donde rondan los 500, y Pontevedra, donde afirman que están creciendo «a un ritmo muy importante».

Este lunes Abascal demostró capacidad de arrastre ante un público variopinto, con un rango amplio de edades. Una audiencia a la que no permitió bajar la guardia con un discurso inflamado, en el que dejó recados como que «por supuesto que Galicia no es una nación, es una región entrañable de la nación española». «Adelante, españoles de La Coruña, Orense, Pontevedra y Lugo, sin miedo a nada ni a nadie», arengó en el cierre. «¡Por España ¡Viva España!». Y cuando muchos ya se marchaban, paraguas en mano, sonó el himno nacional.