LA GARITA DE HERBEIRA

Yes, We can not

El fantasma de un Tea Party a la española a quien más asusta es a la actual oposición

ALFONSO DE LA VEGA - Actualizado: Guardado en: España Galicia

AUNQUE algunos paisanos aún no se hayan percatado del todo resulta que hay vida civilizada al otro lado de Piedrafita o del Atlántico. Y algunos sucedidos podrían terminar afectando a la imperturbable pax galaica, esa de las lápidas en gallego para que se vayan acostumbrando nuestros muertos normalizados en vida. Cosas de la globalización y del cambio del clima climático que diría el lloroso, que no llorado, Moratinos.Y uno de estos fenómenos es que en EE.UU. hay un peligroso artefacto llamado «democracia». Inventado hace más de dos siglos por unos malvados patriotas masones de peligrosa querencia liberal, que estaban hasta el mandil de pagar impuestos y recibir humillaciones del Rey.

Resulta que en EE.UU. mucha gente ya estaba harta del yes we can (not) de Hussein Obama. Y mientras aquí no se puede mover una mosca sin que Sitel lo detecte y mande a poner orden al Trampeta de guardia, allí sí que pueden demostrarlo. Primero fomentando elementos de resistencia en la sociedad civil que abominan del consenso depauperante y embrutecedor de lo políticamente correcto. Los hoy llamados Tea Party comentados en otra garita anterior. Pero que, debido a que el sistema político americano es una verdadera democracia, tienen influencia real en lo que pasa en América. Y, segundo, votando en consecuencia. Pues allí sí pueden.

Pero el fantasma de un Tea Party a la española a quien más asusta es a la actual oposición. Perdidas las elecciones, aquí en Galicia el PP pretendió la creación de una sociedad de ideas llamada Ágora, como la famosa película homónima de Amenábar sobre la mártir Hypatia y la escuela de Alejandría. Pidió colaboración a una serie de intelectuales y profesionales que aceptaron participar pese a que pintaban bastos, se convertían en diana para el bipartito gobernante y no había teta orzamentaria que ordeñar, pero luego el PP dio marcha atrás. Como en el clásico: Fuese y no hubo nada.

Y es que el PP parece tener miedo a las ideas. Quiere llegar al poder, si Rubalcaba le deja, de puntillas, con mala conciencia, disimulando, como si volviera de una noche de juerga. Pero eso sí, sin nada que ver con la derecha extrema, con la vade retro extrema derecha, según nos explican, del tenebroso Tea Party de carcas liberales y anarcocapitalistas. Gentes contra el poder desorbitado del Estado y el expolio fiscal. Y a favor de la Nación. En cambio, nosotros estamos a centrarnos. No sea que vayamos a tener alguna idea. O peor aún, utilizar los escasos instrumentos constitucionales disponibles como la moción de censura para al menos expresarlas.

Mas en la Galicia eterna no pasa nada, controladas la ágorafilia y la ágorafobia, podemos seguir disfrutando de nuestro magnífico tinglado autonómico: mandamos los de siempre, se acabó el último temporal, por fin ha ganado y ya tenemos una super caixa para hacernos más cómodo y autóctono el corralito que viene.

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