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Carrascalejo


Diputado nacional y alcalde de pueblo

Diputado nacional y alcalde de pueblo

El pueblo extremeño de Carrascalejo, con tan sólo 400 habitantes, es el municipio más pequeño de España cuyo alcalde es al mismo tiempo diputado en el Congreso. Amador Álvarez Álvarez lleva 25 años como primer edil y ocho en la Cámara Baja MÉRIDA. Amador Álvarez Álvarez llegó al Congreso de los diputados casi por casualidad. Iba como suplente de Felipe Camisón en la lista que el Partido Popular presentó al Congreso de los Diputados por la provincia de Cáceres en las elecciones que se celebraron en 1993 y cuando aquel fue elegido eurodiputado ocupó su escaño, pero tan sólo por 27 días. Lo cierto es que su presencia en la Cámara Baja le supo a poco, pero Amador Álvarez tuvo una nueva oportunidad de regresar al hemiciclo, ya que el PP decidió llevarle de cabeza de cartel para las elecciones de 1996. Desde entonces no ha dejado el Congreso de los Diputados. Sin embargo, más tiempo lleva aún como alcalde del pueblo cacereño de Carrascalejo, donde desde hace 25 años gana por mayoría absoluta. Éste es un municipio del este extremeño que se ha convertido en el pueblo español más pequeño con un alcalde que, además, es diputado. Aunque en España hay otros once municipios con alcaldes que, a su vez, son diputados en el Congreso, ninguno de ellos tiene tan pocos habitantes como Carrascalejo, donde residen 400 vecinos. Se puede decir por tanto que Amador Álvarez representa la España rural en el Congreso de los Diputados, pero él matiza ese extremo: «En mi trabajo diario intento plasmar mi concepción de la vida y la política como ciudadano de un pequeño municipio. Sin embargo, soy consciente de que he sido elegido para defender los intereses generales y eso es lo que hago cuando voto las decisiones de mi Grupo Parlamentario». No ha faltado a ninguna votación Y vota siempre porque Amador Álvarez tiene el honor de ser uno de los 23 diputados del Congreso que no ha faltado a ni una sola de las votaciones que se celebraron en la anterior legislatura. Hombre de partido donde los haya, Amador Álvarez añade que no entiende otra postura de un diputado que no sea la de apoyar las decisiones de su Grupo Parlamentario, incluidas las concernientes a asuntos tan delicados como el apoyo español a la intervención americana en Irak. Desde la ventana de su casa se ven las nieves de Gredos y dice sentirse orgulloso de pertenecer a un pueblo cuyos vecinos lo estiman y aprecian «porque saben que trabajo desde la Alcaldía para ellos». Limitar los mandatos En el Congreso pasa más desapercibido, pero también ve el futuro con optimismo. «Me siento orgulloso», dice, «de pertenecer al partido que ha consolidado a España como un país moderno y con futuro. También me siento orgulloso de Aznar y de su generosidad al haber dejado paso a Rajoy en el mejor momento de su carrera política». «No en vano», añade este veterano alcalde, «yo ya propuse en tiempos de Hernández Mancha una Ley para limitar los mandatos».

JOSÉ ENRIQUE PARDO/ Comentar

Las preocupaciones de Cañizares

La vuelta del Corpus al jueves y la incorporación del monasterio de Guadalupe a la diócesis de Plansencia han ocupado la atención de los arzobispos que han presidido la sede toledana en los últimos años y que tendrá afrontar el nuevo titular, Antonio Cañizares<br>TOLEDO. Dos cuestiones un tanto conflictivas esperan en Toledo al arzobispo electo, Antonio Cañizares, cuando tome posesión de su nueva sede el próximo 15 de diciembre: el traspaso del Corpus Christi al jueves y el pase del monasterio y de la parroquia de Guadalupe a la diócesis extremeña de Plasencia.<br>Los partidarios de la reintegración de la festividad del Corpus a su primitiva localización en el calendario litúrgico no han cesado de esgrimir sus razones, especialmente en las últimas semanas, a través de algunos medios toledanos de comunicación social. Es probable que a sus argumentos conocidos unan el hecho de que en la diócesis de Granada, regida hasta ahora por Antonio Cañizares, se ha celebrado siempre y se sigue celebrando en jueves.<br>Lo de Guadalupe ha entrado en una fase decisiva. Durante estos días los rumores insisten en que el monasterio donde se venera a la patrona de Extremadura dejará muy pronto de pertenecer a la diócesis de Toledo y con el monasterio y la parroquia pasen a Plasencia las otras once parroquias que integran el arciprestazgo de Guadalupe que son las siguientes: Alia, La Calera, Bohonal de Ibor, Carrascalejo, Navatasierra, Castañar, Navalvillar, Garvin, Peraleda, Villar del Pedroso y Valdelacasa. Quizás corran también la misma suerte otras veinte parroquias de los arciprestazgos de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer, ambos radicados en la provincia de Badajoz. De confirmarse esta desmembración serían 31 las parroquias extremeñas que ya no dependerían del arzobispo de Toledo, quien ejercería su autoridad solamente sobre las 237 parroquias de los 23 arciprestazgos situados en la provincia de Toledo.<br>El arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero, manifestó en julio de 2001 que los obispos de la provincia eclesiástica de Extremadura habían enviado ya una comunicación a la Santa Sede haciendo patente que los fieles extremeños deseaban que Guadalupe perteneciera a la Iglesia extremeña.<br>En un reportaje de Jesús Bastante publicado en ABC el 9-8-2001 se aludía al tema en los siguientes términos: «La «pugna» por el santuario mariano de Guadalupe no es nueva. Según los cronistas, el siglo XIV ya presenció un contencioso similar entre el cardenal de Toledo y el obispo de Plasencia -por aquel entonces, sufragánea de la sede primada-, saldado en favor del primero.<br>Del mismo modo, cabe apuntar que esta reivindicación no sólo proviene de círculos episcopales, sino que tanto la Junta de Extremadura como diversos intelectuales y hombres de la Iglesia ven con extrañeza cómo la Patrona de la región puede tener su sede en otra provincia eclesiástica.<br>