EL SINIESTRO CAUSÓ 22 HERIDOS

Piden cárcel para el presidente de una falla por una explosión

La fiscal solicita también prisión para el para el pirotécnico por la furgoneta siniestrada

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VALENCIA

Bernardino P. trabajaba para la Pirotecnia Quiles, de Turís —Valencia—. Aquel día tenía el encargo de montar varias mascletàs. Valencia bullía. Eran las fallas de 2007. Dio los últimos retoques a los 250 metros de traca en la calle Azcárraga y cuando se encaminó hacia la furgoneta para dirigirse a la falla de Pío XI, donde tenía que disparar otra mascletà vio salir hubo del vehículo. Explotó. 38 kilos de material pirotécnico: tracas, baterías, cajas chinas, terremotos, carcasas, barras metálicas, baterías de tubos lanzamorteros, carcasas pirotécnicas sin la debida protección...

Hubo 22 heridos y daños de extraordinaria consideración en vivienas, negocios y vehículos estacionados en la calle Azcárraga y en las vías colindantes. Más de 340 perjudicados. Por la calle Azcárraga sobrevoló la tragedia aquel 16 de marzo: junto al vehículo siniestrado ya estaba dispuesta la mesa; el casal de la falla Azcárraga-Fernando El Católico se disponía a celebrar una comida infantil. Los chavales correteaban por la calle.

La Fiscalía cree que de aquel accidente son responsables, a partes iguales, el pirotécnico y el presidente de la comisión fallera, Antonio B.. A ambos les acusa de cinco delitos de lesiones por imprudencia grave y otro de daños. Pide para ellos seis meses de prisión porque las lesiones no fueron excesivamente graves. Exonera de responsabilidad penal a Vicente Caballer, administrador único de la empresa pirotécnica, y a otras dos personas contra las que inicialmente se dirigía el procedimiento judicial.

En el lugar equivocado

El empleado de la pirotecnia sabía que el espacio acotado para el disparo de los fuegos estaban en la Gran Vía. Sin embargo, estacionó la furgoneta con la peligrosa carga en Azcárraga. Extendió los seis rollos de traca china y montó la bici-mascletà sin importarle que el casal estaba a apenas unos metros y que los críos jugueteaban con petardos y otros productos pirotécnicos. «Debía abrir y cerrar repetidamente las puertas de la furgoneta donde acumulaba la carga peligrosa», señala el Ministerio Público. Ante esa situación, el presidente de la falla no hizo nada. No le urgió a que trasladara el vehículo al lugar reservado para ello. «Le permitió que instalara los 250 metros de traca en las condiciones descritas, sin ningún tipo de vigilancia, advertencia o acotamiento». La furgoneta estalló no se sabe por qué: tal vez porque entró alguna chispa, tal vez por la incorrecta colocación del material pirotécnico; quizá porque la llave de contacto estaba puesta en el clausor.

En su escrito de acusación, previo al juicio, el fiscal no precisa el importe total de las indemnizaciones. Muchos perjudicados ya han cobrado. El Ministerio Público cree que han de ser los acusados y las aseguradoras Mapfre y La Estrella los que tendrían que responder como responsables civiles directos. Si no pagan, lo tendrían que hacer la falla y la pirotécnica, como responsables subsidiarios.