Cañizares declara que su socio le engañó y le culpa del fraude

El ex futbolista declaró ayer imputado por evadir 198.000 euros a Hacienda

VALENCIA Actualizado: Guardar
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La Físcalía le acusa de defraudar a Hacienda 198.000 euros en una operación inmobiliaria derivada de la compraventa de unos terreros en Bétera. Santiago Cañizares declaró ayer en el juzgado de Instrucción número 2 de Valencia. Está imputado por un presunto delito fiscal. El ex portero del Valencia trató de convencer a la juez, al Ministerio Público y a la Abogacía del Estado de que ha sido víctima de su ex socio, Eusebio S. G., también imputado, con el que compartió intereses en varias mercantiles.

Cañizares empezó muy nervioso. Estuvo más de dos horas explicándose. Contó que su otrora socio le engañó; que a través de la mercantil «Cum Máxime» adquirieron unos terrenos en Bétera por 511.000 euros; apenas tres meses después, en mayo, los vendieron por el doble (1.100.000 euros). Un «pelotazo» del que, según el ex deportista, sólo se benefició Eusebio S. G., que era, según dice, el que manejaba el negocio. Cuenta el ex futbolista que él no vio ni un euro; admitió, no obstante, que no le ha denunciado por ello; asegura que le ha reclamado varias veces su parte y que incluso ha recurrido a empresas dedicadas al cobro de morosos para recuperar un dinero que cree suyo. «Se lo digo con la mano en el corazón, yo no tengo nada que ver, no sé nada», respondió el imputado a la fiscal. La controvertida operación inmobiliara se fraguó en 2005. Ese año la sociedad «Cum Máxime» pagó el IVA pero no el Impuesto de Sociedades y, además, se dedujo gastos que Hacienda y la Fiscalía creen ficticios porque los servicios de intermediación facturados los prestaron los propios imputados.

Imputado con despacho

Cañizares declaró ayer que vendió a su socio su participación en «Cum Máxime» en mayo de 2005, días después de cerrar la operación de los terrenos de Bétera. Desde ese momento, dijo, se desentendió de la empresa. Como el Impuesto de Sociedades se liquida en junio, pensó que el abono ya dependía del que había sido su socio. Ayer declaró también un inspector de Hacienda. Para él, el fraude está claro: la empresa ingresó un dinero y no tributó por él.

El ex futbolista intentó ayer sin éxito evitar a la prensa a su llegada a la Ciudad de la Justicia. Contó incluso con la complicidad de la jueza, que en un exceso de condescendencia, puso a dos funcionarios a su disposición para que le condujeran por un acceso reservado. Tras declarar, el ex deportista siguió recibiendo un trato de imputado VIP muy distinto al que recibe cualquier otro ciudadano en su situación. El juzgado le cedió el despacho del secretario judicial, un sitio cómodo y discreto en el que aguardar a su abogada. El futbolista mató la espera departiendo, haciéndose fotos y firmando autógrafos a cuantos funcionarios se lo requerían.