La conflictividad social desde el 20-N genera 4,4 manifestaciones al día

El número de protestas diarias se duplica respecto a 2010 desde que gobierna el PP

VALENCIA Actualizado:

La conflictividad social se ha duplicado en el arranque del año en relación a 2011 de acuerdo con datos oficiales, que confirman la percepción de un nuevo clima de crispación ciudadana espoleado por las fuerzas políticas de la oposición. Las cifras resultan reveladoras. Si durante el pasado ejercicio en la ciudad de Valencia se registraron 542 concentraciones y 114 manifestaciones autorizadas —lo que arroja una media de 1,79 diarias—, en el presente año se han celebrado ya, cuando todavía no ha finalizado ni el segundo mes, un total de 233 acciones de protesta, que suponen 4,4 al día, según la estadística que obra en poder del Ayuntamiento.

El incremento de la conflicitivad social repuntó especialmente tras las pasadas elecciones generales, en las que el PP cosechó la mayoría absoluta tras cerca de ocho años de Gobierno socialista. Por primera vez desde 2004, el Ejecutuvo central y el autonómico compartían el mismo color político. El arranque del año y la adopción de medidas para atajar el déficit público —aprobadas por el Consell l 5 de enero— y el reciente anuncio de la reforma laboral han disparado las protestas a registros históricos.

Aferrados a los estudiantes

La corriente crítica ha sido capitalizada por las formaciones de la oposición en la Comunidad, como se ha podido visualizar con motivo de las protestas estudiantiles de las últimas semanas, en las que ha sido una constante la presencia activa de dirigentes de formaciones de izquierdas.

Ayer, de hecho, tomaron parte de la manifestación que recorrió las calles de Valencia para protestar contra la actuación de la Policía Nacional en las marchas no autorizadas del pasado lunes, que saldaron con un total de veinticinco detenidos y varios heridos, entre ellos agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Lejos de sumarse a la convocatoria, los propios partidos fueron los que reclamaron a la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana la autorización oficial para celebrar la marcha, que se presentó el mismo martes por la tarde.

Precisamente, en la manifestación de ayer —a la que apenas se sumaron 7.000 personas según datos de la Policía Local— se reclamó la dimisión de la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, así como la retirdada de los cargos de los manifestantes detenidos desde el pasado jueves.

Marchas «ilegales»

Formaciones como Compromís han impulsado el lema de los manifestantes —«primaveravalenciana»— que, como informaba ayer este periódico, fue registrado como dominio en internet por los propios dirigentes de la coalición de izquierdas, situados de esa forma en la primera fila de las protestas estudiantiles.

Las cifras de la conflictividad en Valencia —convertida en las últimas semanas en el símbolo nacional del rechazo a las políticas del PP— con una media cercana a las 4,5 manifestaciones y concentraciones diarias, constatan la estrategia de la oposición de «tomar la calle» tras una serie de resultados electorales especialmente adversos en el ámbito de la Comunidad Valenciana.

Los datos oficiales recabados por ABC a fecha de ayer no incluyen concentraciones como las que vienen realizando alumnos y profesores de centros públicos desde el pasado mes de enero —entre ellos los del instituto Lluis Vives de Valencia— ni la manifestación que recorrió las calles del centro de la ciudad el pasado martes, que no había sido comunicada a la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana.

Estrategia de desgaste

En la citada estrategia de desgaste hacia el Gobierno y el Consell —que recupera los acontecimientos previos a las generales de 2004 y se nutre en buena medida de la filosofía del 15-M— la oposición camina de la mano de las centrales sindicales, que han centrado sus esfuerzos en rechazar aquellas iniciativas con afectación en los empleados públicos. De hecho, los sindicatos esperan culminar el sábado un mes que arrancó el pasado 27 de enero con una multitudinaria manifestación en las tres capitales de provincia que contó con 200.000 asistentes.