CORROCOCOSLA MATRACA

Mundo Insólito Geonet y las ofensas contables

Por OBDULIO JOVANI
Por OBDULIO JOVANI
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HACE unos años, se exhibió con gran éxito un documental sobre hechos insólitos en el mundo, entre ellos lo que sucede en la selva de una isla del sureste asiático donde diariamente los nativos suben a unas cuevas donde tienen a sus muertos, momificados, los sacan al sol, los ponen en su regazo y así les tienen un buen rato, hablándoles, contándoles sus cosas... Por asociación de ideas lo he recordado ahora que aquí, intelectuales de causa ajena sacan a sus mentores para publicitar sus servicios; acaban de sacar a Joan Fuster celebrando el 4O aniversario del «Nosaltres». Durante el último año, para mantener a quien, mutante, en peana a un Fuster mutante, que acabó abandonando la camisa azul -unidad de destino en lo universal- para calarse la barretina -unidad de destino en lo catalán-.

Cambian el Santón en las peanas: procesionan a Fuster, a Valor, a Guarner, a Estellés. Para eso está la Academia Valenciana de la Lengua, evidenciando que la realidad es refractaria a la monserga. Ahora van a empezar «L’any Estellés» en el que ¡olvidarán! estos versos suyos: «España, España a solas/ España/ si digo Salamanca digo Zamora/ digo Pamplona/ dadme una espada, dadme una rosa/ me pongo a mirar el mapa/ y se me pasan las horas/ como el viento, como el agua» ( De «Camino adelante) Y estos: «Reconozco mi pueblo verdadero en los días alegres y sombríos. Y si tomara el medieval puntero y remontara el curso de lo ríos/ me saldría al encuentro el romancero» (De «Mapa de España») O estos otros: «Casi a destajo me gané el idioma/ que es idioma popular de España» (De «Habla en cristiano»). Y mucho callarán los dedicados a los «valencianos que han traicionado a su País»: «Merecéis el título grande de hijos de la gran puta...», leídos en un Aula Magna. Como no dirán que el mismo poeta, premiado en Barcelona, acabó pidiendo perdón por hablar ¡con acento valenciano...! Insólito.

AL margen de sus ensayos, el género que hizo más popular al escritor búlgaro de origen sefardita y expresión alemana Elias Canetti fueron sus apuntes. Entre los miles de aforismos, sentencias y textos fragmentarios del galardonado con el Nobel de Literatura en 1981 siempre que leo alguna afrenta me viene a la mente la siguiente sentencia: «Una ofensa tiene valor exactamente en la medida en que te obliga a reflexionar».

La ofensa en este caso la ha pronunciado Antonio Garrigós, secretario del órgano rector de Geonet, que ante la evidencia de una gestión irregular por parte de la firma tecnológica adscrita a la Diputación de Alicante destapada por la empresa auditora Mazars ha afirmado que más que de «desfalco» cabría hablar de «falta de justificación de suficiente» de puntos contables. Hasta ahora habíamos escuchado eufemismos del calado de «reestructurar» por «despedir», pero lo del ínclito Garrigós retuerce el lenguaje de la ignominia hasta cotas que obligan a reflexionar.

Obliga a reflexionar el hecho de que Geonet acumule en sus dos últimos ejercicios auditados un agujero económico de 1,6 millones de euros; obliga a reflexionar que poco antes de las últimas elecciones municipales la Diputación, controlada entonces por José Joaquín Ripoll, adquiriese el 49 % del accionariado privado de la firma y Suma pasase a controlar el 100 %; obliga a reflexionar que la auditoria encargada por Luisa Pastor haya certificado que cuando en Geonet campaban a sus anchas amigos y familiares de Ripoll y Gema Amor proliferaban contratos fragmentados sin trámite de concurso público, gastos no justificados por valor de al menos 85.420 euros o costes de representación «faltos de justificación de suficiente» por un montante total de 26.315 euros.

Afortunadamente para la institución provincial, Luisa Pastor ha puesto coto a estos desmanes y estudia demandar al exgerente de Geonet, Esteban González, porque como diría Gonzalo de Berceo en román paladino una gestión irregular es un desfalco, una malversación o un fraude.