La mujer que quemó al violador de su hija esquiva la prisión

El estado de salud de la «madre coraje» de Benejúzar podría obrar la suspensión de la pena

M. A. R.
ALICANTE Actualizado:

Mari Carmen García, la mujer que prendió fuego al violador de su hija en Benejúzar (Alicante), ha logrado de momento dar esquinazo a la cárcel. La Audiencia Provincial ha decidido paralizar su ingreso en prisión, que estaba previsto para el próximo lunes, a la espera de que la Sección Séptima resuelva el recurso en el que su abogado solicita la suspensión de la pena atendiendo a razones de salud de la condenada y de su marido (enfermo de cáncer).

Pero además, su letrado registró el miércoles ante la Subdelegación del Gobierno en Alicante una solicitud de indulto, que deberá resolver el Consejo de Ministros.

La Audiencia de Alicante condenó inicialmente a Mari Carmen a nueve años y medio de prisión, como autora de un delito de asesinato (el violador murió como consecuencia de las quemaduras sufridas) y otro de lesiones. No obstante, el Tribunal Supremo rebajó luego esta pena en cuatro años, al considerar como atenuante que la mujer sufrió un trastorno mental transitorio al encontrarse con el violador de su hija.

«Como una antorcha»

Los hechos sucedieron el 13 de junio de 2005, cuando Mari Carmen esperaba el autobús en Benejúzar y se encontró con Antonio Cosme, conocido como «El Pincelito», el hombre que agredió sexualmente a su hija Verónica —que entonces tenía 13 años— en un descampado situado a las afueras de la población. «Buenos días, señora, ¿qué tal sus hijas?», le dijo con sorna «El Pincelito», quien acababa de salir de la prisión tras cumplir siete de los nueve años de condena que le habían impuesto por la violación.

Cegada por la rabia, Mari Carmen se dirigió a una estación de servicio que había junto a la parada del autobús y pidió que le llenaran de gasolina una botella de litro y medio. Con ella se dirigió al bar «Mari», donde Antonio Cosme se estaba tomando un café con otros parroquianos, y le espetó: «¿Te acuerdas de mí?».

A continuación, según la sentencia, Mari Carmen encendió «una cerilla que arrojó al suelo y produjo la combustión, comenzando a arder como una antorcha de pies a cabeza». «Para que no me olvides», remató la mujer mientras ardía el violador. Cosme falleció como resultado de las quemaduras sufridas. Otro vecino que se encontraba en el bar sufrió quemaduras en la pierna izquierda.

Durante el juicio, la mujer aseguró que no pretendía quitarle la vida al violador: «No tenía intención de causarle ningún mal», señaló, «únicamente quería asustarlo para que se fuera». Desde la agresión sexual sufrida por su hija Verónica, Mari Carmen ha precisado tratamiento psiquiátrico. La mujer pidió a los jueces «que piensen lo que pasa por la cabeza de una madre cuando se topa con el violador de su hija».