Héroes y villanos

OBDULIO JOVANÍ
VALENCIA Actualizado:

En junio de 1812, lo que no pudieron conseguir las tropas francesas lo consiguió la traición de un español, y el saguntino José Romeu era ahorcado públicamente

TAL como hay sombras porque hay luces, vientos porque hay aires, sabios porque hay tontos, cultos de causa porque hay pesebres... no faltan héroes... porque hay villanos. Porque hubo reyes complacientes como aquel que tenía a su ejército acuartelado, las armas bajo llave y el pueblo expoliado... que acabó sublevándose en todas las calles de toda la Nación. Lo resumió así un soldado francés, Pierre Doubon, en carta a un hermano: «Hemos atacado Valencia, y cuando nosotros esperábamos mollese nos hemos encontrado una resistencia sin igual. No hay en el mundo villa fuerte, castillo sin fortaleza que haya defensa más activa ni mas opinatre» (obstinada). «Los valencianos se han defendido con honor y se han batido con una heroicidad sin par. Un establo es mi tombeau». Porque pasaba un coracero por la acera, o un mameluco, o un prusiano, le degollaban... y al corral, como cuenta Pérez Reverte.

Sucesos, con otros mil, de la Guerra de la Independencia, en aquellos tiempos en que los vecinos de arriba eran los enemigos. Porque mil años antes ya hubo una guerra así -también por la independencia- librada contra Carlomagno, que acabó en una batalla real y definitiva, recogida por Don Quijote: «Mala la hubisteis, franceses, en esa de Roncesvalles». Que el pueblo llano cantaba: «Todos a Bernardo acuden/ libertad apellidando/ que el infame yugo temen/ con que les amarga el galo/... no están tan flacos los pechos/ ni tan sin vigor los braços/ ni tan sin sangre las venas / que consientan tal agravio». Por ello recitábamos en los Mandamientos de España: «Aquestos diez mandamientos/ vienen a encerrarse en dos/ que es enviarle a Dios.../ gabachos sin sacramento»

Si Madrid tuvo en el alcalde de Móstoles quien levantó al pueblo en armas un dos de Mayo de 1808 -Goya inmortalizó los fusilamientos- días después en Valencia, en la Plaza de las Pasas, donde diariamente se leía La Gaceta de Madrid, Vicente Doménech «El Palleter» le declaró la guerra a Napoleón; sin reparar en la Constitución política ni en las formas de gobierno. Tiempo después, cuando la Junta mandó instruir y alistar a los hombres de 16 a 40 años, se enardecieron los ánimos de todos lo patriotas.

Uno de tantos héroes que llenaron las páginas de la Historia fue José Romeu, de prestigiosa familia saguntina, cuyos orígenes fueron determinantes para el despertar de su civismo; su genoma, redivivo, no era otro que el de sus antepasados, aquellos que murieron antes que entregarse a los invasores cartagineses. «Dígale usted a su general-en respuesta a una pregunta indigna, a una proposición desleal- que Romeu es un español ¡y un español que nació en Sagunto!».

Según Blasco Ibáñez

De sus éxitos como Capitán de Granaderos y Milicias honradas de Sagunto, luego Comandante de dos batallones de Milicias honradas de Cheste y Chiva, luego teniente Coronel, nada cabe añadir aquí. No fue «Héroe» porque fuera militar, lo fue por patriota. Lo cuentaBlasco Ibáñez en su relato «Por la Patria». Cuenta que un traidor -un villano- apodado «El Recelós», por 10.000 pesetas lo denunció y fue apresado en Sot de Ferrer.

Tiempo después fue ahorcado públicamente en la plaza del Mercado de Valencia: «Yo no quiero ser perjuro, ni aun en la apariencia, ni tampoco quiero vivir para ver tantas calamidades como afligen a mi patria, sin poderlas yo aliviar» El pasado día 12 se cumplieron doscientos años de su ejecución. Y sigue aún, honradísimo, en la memoria colectiva de los valencianos...

Felizmente, ya no estamos en guerra ni de arriba a abajo, ni de abajo a arriba. Por su parte, se reduce a unos guiñoles televisivos, un tanto excesivos, eso sí. Por la nuestra, fichamos a Rami, a Feghouli y a Mathieu para jugar a fútbol . Ya ni llevan mostachos. Y muchos ni conocen ya aquella frase que tantos años atrás repetíamos: «Que vinga aci qui Deu vullga, pero que no vinguen els francesos».