Fabra abordará el martes con Rajoy la situación en el PPCV

Génova busca fórmulas para encajar a Rita Barberá en el proyecto liderado por el presidente de la Generalitat

MANUEL CONEJOS
VALENCIA Actualizado:

La transición en el PP en la Comunidad Valenciana (PPCV) de Francisco Camps a Alberto Fabra ha generado en la federación valenciana un clima de cierta tensión ante la celebración del congreso regional, previsto en el mes de abril o principios de mayo. Pese a que oficialmente los responsables del PPCV están convencidos de que no se producirá una candidatura alternativa a Fabra, lo cierto es que los últimos movimientos internos, espoleados por la absolución judicial de Camps, han removido los cimientos de un partido que en el congreso de Sevilla puso de manifiesto una clara discrepancia por parte de algunos de sus referentes «clásicos» respecto al liderazgo de Fabra. Es el caso de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, cuyas diferencias con el presidente de la Generalitat son objeto de creciente preocupación en la dirección nacional del PP, desde donde se pretende ahora impulsar una suerte de mediación que permita un acercamiento entre ambos para garantizar la paz interna con vistas al congreso regional.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha expresado su inquietud ante la posibilidad de que Barberá quede de forma voluntaria al margen del destino conjunto del partido, por lo que Génova tratará de propiciar el encaje de este activo histórico del partido en el proyecto.

Fabra se reunirá con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el próximo martes. Lo que en principio iba a ser un encuentro de índole institucional ampliará su alcance para incluir en la agenda cuestiones relacionadas con la situación interna de una federación que siempre ha sido una garantía de votos para el partido. En esa reunión se tratará el modo de recuperar para la «causa» a Barberá.

Las discrepancias surgidas entre la alcaldesa de Valencia y el presidente del Gobierno valenciano parten de una visión diferente sobre la necesidad de algunos proyectos públicos —como el Gran Premio de Europa de Fórmula 1—, pero también de cierta impresión generada en el sector de Barberá de que desde la Generalitat no se ha reivindicado con mucho entusiasmo la «herencia» recibida de los gobiernos de Camps. En el Ejecutivo autonómico simplemente se considera que «los tiempos son otros» y que, por tanto, «las políticas deben ser también distintas», más allá de que se da por hecho que el nivel de sintonía entre la alcaldesa valenciana y Fabra no puede llegar a los niveles de los registrados entre ésta y Camps, a quien consideraba una suerte de «ahijado político».

Otros «frentes»

El resto de capítulos de disensión interna en el PPCV preocupan sólo de forma relativa en Génova, dado que se considera que finalmente ni el presidente de la Diputación de Valenciana, Alfonso Rus, ni algún dirigente que han amagado con candidaturas alternativas con vistas al congreso regional darán finalmente el paso. Mucho menos, en coincidencia con la cúpula del PPCV, se piensa en una eventual candidatura encabezada por Camps.