HACIA LA «DIPLOMACIA ECONÓMICA»

Exteriores condiciona el futuro de Casa Mediterráneo a que se dote de «contenido»

ALICANTE Actualizado:

D. M.

La continuidad de Casa Mediterráneo, la última de las casas creadas por el Ministerio de Exteriores, en la etapa de Miguel Ángel Moratinos —con la benidormense Leire Pajín, impulsora del proyecto, como secretaria de Estado de Cooperación—, no está de momento en cuestión. No obstante, la decisión final dependerá de la capacidad del consorcio público para «refundarse» y dotar de contenido la actividad de la institución.

Así lo dejó entrever ayer el nuevo ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, durante su visita a Valencia. A preguntas de ABC, el ministro señaló que entre sus iniciativas no se cuenta la de liquidar Casa Mediterráneo, aunque condicionó su continuidad a que la entidad sea capaz de «refundarse».

En este sentido, el titular de Exteriores expresó su preocupación por «dotar de contenido» la actividad que despliega el consorcio radicado en Alicante, creado en el año 2009 para favorecer la diplomacia pública entre los países de la ribera mediterránea —con un especial interés por promover las relaciones entre las sociedades civiles de España y el Magreb—.

De hecho, García-Margallo insistió en la necesidad de ahondar en las relaciones con el norte de África, y especialmente con Argelia. En este sentido, la intención del nuevo ministro de Exteriores es orientar la actividad de Casa Mediterráneo, como la del resto de su departamento, hacia la «diplomacia económica», para favorecer las oportunidades de negocio en el exterior.

Hasta la fecha, la actividad de Casa Mediterráneo se ha orientado más hacia los intercambios culturales, si bien ha promovido varios encuentros entre empresarios españoles y magrebíes.