LA «CHAMPIONS» SE PONE CUESTA ARRIBA

Esquizofrenia en tierras alemanas

El Valencia pasa de la brillantez a la oscuridad y el Bayer le deja en una delicada situación

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Así es el Valencia de Emery. Un equipo capaz de dar una versión brillante de su fútbol y sufrir en un mismo partido un ataque esquizofrénico en el que pasa de asfixiar a un rival a ceder, dejarse avasallar y acabar perdiendo el norte. Esos cambios a lo Jekyll y Hyde se han visto en demasiadas ocasiones y con la de ayer en el estadio BayArena de Leverkusen le costó quedarse en su grupo de Champions en una situación extremadamente delicada tras caer derrotado frente al Bayer. Una vez se alcanza el ecuador de la liguilla europea, un equipo como el Valencia al que se le colocaba en las quinielas junto al Chelsea para pasar a octavos, se encuentra con un escenario oscuro. Toca tirar de calculadora. Los ingleses lideran el grupo con siete puntos, el Bayer es segundo con seis y los españoles se quedan terceros con dos. El Valencia está obligado a ganar al menos dos de los tres encuentros que restan y que el conjunto germano, que visitará en la próxima jornada Mestalla, caiga en dos y no gane de nuevo. Otra opción: ganar todo y que el Bayer pierda uno y empate otro.

Sublime fue la primera media hora de partido del Valencia. Quizás, junto al primer acto del encuentro ante el Barcelona, la mejor de lo que va de temporada. Salieron los valencianos a morder y asfixiar al Bayer Leverkusen en el BayArena. Con ambición. Sin complejo alguno. Como bloque a la hora de defender. Y con velocidad y profundidad en cada ataque. A destacar la banda izquierda, donde Emery alineó juntos a Jordi Alba y Mathieu. Así, con ese guion Soldado, con un balón al palo y un remate que sacó Leno, y Pablo con dos chuts cruzados cortocircuitaron al Bayer. Jonas logró dar forma de gol a lo que los españoles estaban haciendo. Adelantó al equipo a centro de Soldado.

Hasta ese instante, un Valencia brillante. Pero entonces los de Emery sufrieron un capítulo de jaqueca muy fuerte. La tendencia positiva cambió a negativa. Jekyll se marchó para que apareciese Hyde. Y el Bayer comenzó a aparecer con Sam, Ballack, Schürrle y Kiessling. El Valencia aguantó hasta el descanso no sin antes permitir a los alemanes poner en apuros a Alves, que resolvió.

No encontró el Valencia aspirinas en el botiquín del vestuario. La jaqueca aumentó y el Bayer, sin piedad, se aprovechó de que el equipo de Emery estaba fuera de la historia. En cuatro minutos fatídicos, el Leverkusen le dio la vuelta al marcador con dos chuts tremendos de Schürrle y Sam. El primero con un lanzamiento ajustado al palo de Alves. El segundo fue una combinación de fuerza y colocación. Con Emery, estas jaquecas o migrañas, se han convertido en algo habitual.

El Bayer encontró el equilibrio. Bajó el acelerador y buscó las contras. El Valencia esperó que la imaginación de Banega o Canales y Feghouli, que introdujo Emery, permitiese generar peligro. Disfrutó el equipo de Emery de alguna ocasión ante Leno, pero no pudo volver a su mejor estado.