La Comunidad y Murcia se sitúan al frente de la gestión hídrica del Estado

El director del Agua de la Generalitat será nombrado mañana presidente de la CHJ

ALICANTE Actualizado:

Nueva vuelta de tuerca a la recién estrenada política hídrica del Gobierno de Mariano Rajoy. El Ejecutivo acometerá esta semana el relevo al frente de las dos confederaciones hidrográficas que afectan a la Comunidad, la del Segura y la del Júcar, para situar a dos presidentes con perfiles técnicos fuertemente identificados con las tesis hídricas que han venido defendiendo de forma conjunta la Generalitat y el Gobierno de la Región de Murcia.

Según ha podido saber ABC, el Consejo de Ministros tiene previsto nombrar mañana al actual director general del Agua de la Generalitat, José María Benlliure, como nuevo presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), en sustitución del socialista Juan José Moragues. Al mismo tiempo, también se aprobará el nombramiento del homólogo de Benlliure en Murcia, Miguel Ángel Ródenas, como nuevo presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), en el lugar de Rosario Quesada Gil.

El Gobierno socialista situó en 2004 a Moragues —marido de la ex alcaldesa de Gandía Josefa Frau— al frente del Júcar, un cargo desde el que se dedicó a aplicar la política antitrasvasista emanada del Ministerio de Medio Ambiente que entonces dirigía Cristina Narbona. En cuanto a Quesada Gil, tomó posesión a mediados de 2010 en sustitución del también socialista José Salvador Fuentes Zorita, que dimitió por su oposición a las limitaciones al trasvase Tajo-Segura, que entonces se debatían en Castilla-La Mancha y el Congreso de los Diputados.

Cambio de discurso

Con la llegada del PP al Ejecutivo, se ha producido un giro de 180 grados en el discurso hídrico del Gobierno. Hace una semana, el nuevo ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, anunció en su primera comparecencia en el Congreso su intención de recuperar un Plan Hidrológico Nacional (PHN) que no descarta las transferencias entre cuencas —si bien no parece probable que contemple el derogado trasvase del Ebro, máxime en un momento complicado para las grandes inversiones—.

En lo que toca a la Comunidad y a la provincia de Alicante, la llegada del PP al Gobierno supondrá, tal como ha venido contando ABC, una revisión de la política respecto a los trasvases Tajo-Segura y Júcar-Vinalopó. El cambio de política se articulará desde los organismos de gestión de cuenca a través de Benlliure, en el caso del Júcar, y de Ródenas, en el Segura.

En el caso concreto del Júcar, los dos grandes asuntos pendientes de revisión son, de un lado, el trasvase, y de otro, el nuevo plan de cuenca —que, según el borrador iniciado en la etapa de Moragues, reducía en 40.000 hectáreas la superficie de regadío en toda la Comunidad, con un quebranto económico de un millón de euros—.

Reunión con los regantes

El nuevo presidente de la CHJ conoce perfectamente las reivindicaciones de los regantes alicantinos, con los que ha mantenido diversos contactos en su etapa como director general del Agua —un cargo dependiente de la Conselleria de Medio Ambiente, al que Benlliure accedió en la etapa de José Ramón García Antón como conseller—, y con los que mantiene una sintonía casi absoluta. Buena muestra de ello es que, según ha podido saber este periódico, una de las primeras reuniones que mantendrá Benlliure tras tomar posesión de su cargo será con la Junta Central de Usuarios del Vinalopó.

El PP ya evidenció antes de las elecciones generales su apuesta por recuperar la toma original del trasvase Júcar-Vinalopó en Cortes de Pallás —cerca de Cofrentes—. Dado que la toma está construida, el proyecto solo precisaría de la conexión con el trazado actual, que arranca en el azud de la Marquesa, en Cullera. La conexión costaría unos 60 millones de euros, estaría lista en un año y se amortizaría en tres.