Císcar actuará como referencia para «normalizar» el PP de Alicante

Fabra señala al conseller de Educación para liderar un proceso de integración en el próximo congreso provincial

ALICANTE Actualizado:

El conseller de Educación y vicesecretario general del PPCV, José Císcar, actuará como referencia en el proceso de renovación de los populares alicantinos que arrancó el miércoles con la dimisión de Joaquín Ripoll como presidente provincial. El dirigente popular ha jugado un importante papel en el nuevo equilibrio del PP de Alicante en los últimos meses, y la intención del presidente autonómico, Alberto Fabra, es que lo haga también en el futuro.

El «número tres» del PPCV está llamado a ser la figura en torno a la cual se articule la nueva ejecutiva provincial que debe salir del próximo congreso. Una ejecutiva que, tras la salida de Ripoll de la Diputación y la presidencia provincial, integrará a referentes de las dos sensibilidades para enterrar definitivamente los enfrentamientos vividos en el seno del PP alicantino en los últimos años.

Císcar cuenta ya con el respaldo de un buen número de dirigentes del PP de Alicante, que se labró en sus dos años como delegado del Consell, entre febrero de 2009 y el pasado mes de mayo —en los peores momentos de instrumentalización de la Diputación por parte de Ripoll, tras el congreso provincial que ganó por cinco votos—, y conoce a la perfección el partido en la provincia. Además, jugó un papel central en la operación para relevar a Ripoll como presidente de la institución provincial.

Integración

El conseller de Educación, además, cuenta con la confianza plena del presidente del PPCV. Con perfiles similares, ambos compartieron responsabilidades orgánicas en la dirección autonómica en la etapa de Francisco Camps —el primero como vicesecretario, y el segundo como coordinador general—. Así, Fabra considera que Císcar es la persona idónea para terminar de normalizar el PP alicantino, tras los excelentes resultados cosechados el 20-N.

La intención del presidente del PPCV es, asimismo, evitar la confrontación que se vivió en el congreso de 2008 entre los partidarios del ex presidente provincial y los afines a la dirección regional, que se saldó con una victoria por la mínima de Ripoll, acusaciones de irregularidades y un recurso ante Génova que nunca llegó a resolverse.

Así, en caso de que Císcar se sitúe como candidato a la presidencia provincial, lo hará en el contexto de una única candidatura que aglutine a las dos corrientes del partido. Un objetivo para el que la tarea que desarrolle en los próximos seis meses el presidente de transición, Miguel Ortiz, será clave. El alcalde de Altea era uno de los hombres de confianza de Ripoll —que lo situó como vicesecretario de Organización—, pero al mismo tiempo no genera rechazo entre los más críticos con la labor del ex presidente provincial.

«No es incompatible»

Así, Ortiz comenzará a trabajar con la actual ejecutiva, heredada de Ripoll, y con los principales referentes locales del PP en la provincia —la mayoría, abiertamente enfrentados al ex presidente provincial— para terminar de cerrar la brecha entre una y otra sensibilidad, y crear las condiciones necesarias para que al congreso provincial concurra una única candidatura que integre a representantes de los dos grupos.

La asistencia de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, al comité ejecutivo en el que Ripoll presentó su dimisión —pese a que no pertenece a este órgano, aunque sí a la junta directiva en su calidad de primera edil— para pedir «integración» es el primer síntoma de la búsqueda de entendimiento entre las dos sensibilidades. Ayer, la primera edil insistió en esta idea a preguntas de los periodistas: la dimisión de Ripoll no puede interpretarse «como una victoria» de nadie, y se ofreció a colaborar con Ortiz «hasta el próximo mes de junio» —cuando se celebrará el congreso provincial— para que el PP alicantino sea «cada vez más fuerte».

La presidenta de la Diputación, Luisa Pastor, que relevó a Ripoll al frente de la institución provincial el pasado julio, consideró por su parte que «no es incompatible» que una misma persona ocupe los dos cargos, aunque evitó postularse para tomar las riendas del partido. Pastor, que se perfilaba como presidenta de consenso en una eventual gestora —preparada si Ripoll no dimitía antes del 1 de diciembre—, apuesta en cambio porque sea otro dirigente quien presida el PP provincial.