REUNIÓN EN EL PALAU DE LA GENERALITAT

Camps y Fabra acuerdan inaugurar el aeropuerto de Castellón antes del 22-M

La infraestructura, ya acabada, contará con el permiso de AENA en unos 45 días

VALENCIA Actualizado: Guardar
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El jefe del Consell, Francisco Camps, recibió ayer al presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, con quien acordó que la inauguración del aeropuerto castellonense se producirá antes de las próximas elecciones autonómicas y municipales, previstas el 22 de mayo.

La posibilidad de que la apertura sea a finales del mes de febrero o principios de marzo dependerá singularmente de los permisos del ente público Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), ante el que presidente de la Generalitat se comprometió a mediar con objeto de agilizarlos lo posible.

Las principales infraestructuras del aeropuerto están prácticamente finalizadas, tales como la torre de control, las pistas de aterrizaje, las terminales, las zonas de embarque y los accesos por carretera, estos últimos recientemente inaugurados por Camps y Fabra. En este sentido, ya es una realidad la mejora de la carretera CV-13, que une las localidades de Torreblanca y Benlloch y conecta la autovía A-7 con la AP-7 y con la N-340.

Central transformadora

Los últimos trabajos de acondicionamiento están encaminados a trasladar las instalaciones eléctricas, fundamentalmente la central transformadora que se encontraba a una distancia prudencial de la zona de aterrizaje y que se ha decidido ampliar, y una torre de alta tensión que irrumpía en el campo de vuelo. La importancia de estos trabajos se explica por el hecho de que sin el sistema eléctrico no es posible realizar las pruebas previas a la apertura oficial.

Los cálculos son que AENA otorgue el permiso en el plazo de unos 45 días, una vez se culmine el cableado y la disposición del aeródromo en su formato final. Así, durante los meses de febrero o marzo podría estar autorizada la apertura de una infraestructura convertida en uno de los proyectos estrella de la legislatura para la provincia, que cobra especial sentido con la demora de la llegada del AVE, pospuesta a 2014 y comprometida a la entrada de capital privado en el proyecto.

Carlos Fabra ha priorizado una iniciativa que permitirá a Castellón dejar de ser una de las pocas provincias españolas carente de una infraestructura de estas características. Para el presidente provincial éste sería un broche de oro a su dilatada trayectoria en las instituciones públicas de la provincia, una vez que su decisión de no presentarse a las elecciones del próximo 22 de mayo no tiene marcha atrás.

El aeropuerto, muy reclamado por los empresarios de la provincia para dinamizar el turismo, comenzó con una fórmula mixta de financiación. Los problemas de la concesionaria, también afectada por la crisis económica y especialmente por la dificultad de acceso al crédito, no deben suponer un obstáculo. La Generalitat abonará a la empresa encargada de la explotación del recinto 6 euros por cada pasajero de los previstos (600.000 anuales) que no utilicen el aeropuerto.

En cualquier caso, la concesionaria tiene ultimado un plan de explotación en que el aeropuerto comenzaría a dar beneficios en el horizonte del quinto o sexto año después de su entrada en funcionamiento —siempre y cuando remita la actual coyuntura de crisis—. Es un parámetro habitual en estas instalaciones.

Una inversión ajustada

El esfuerzo económico realizado para esta infraestructura que supondrá un despegue en el dinamismo comercial y turístico de la provincia rondará los 150 millones de euros. Es una cifra razonable y dimensionada, muy inferior a la de 500 millones de euros de coste que supuso el aeropuerto de Ciudad Real (avalados por Caja Castilla-La Mancha), pese a su indudable menor potencial económico y turístico.

Empresas como Ryanair, KLM o Air Nostrum ya han mostrado su interés en operar en esta infraestructura, lo que garantizaría una importante variedad de enlaces con diferentes ciudades que acercaría Castellón al resto de Europa y daría un salto cualitativo en turismo de golf, del que la provincia castellonense es un referente. Para ello, la pista de aterrizaje tiene la suficiente longitud y anchura para que maniobren los grandes cargueros aeronáuticos.