LA «BURBUJA» TURÍSTICA

«Todo incluido» por 35 euros

El primer descenso en dos años de la ocupación hotelera en Benidorm abre el debate sobre la vigencia de un modelo que se aferra a la política de precios para captar visitantes

BENIDORM Actualizado:

Una bajada del 4,5%, en febrero con respecto al mismo mes del año pasado disparó las alarmas. Era la primera vez en dos años que se producía una disminución de las pernoctaciones en Benidorm, considerado el termómetro turístico de la Comunidad Valenciana, que hasta ahora había quedado inmune a la recesión. Las cifras, publicadas por la patronal turística Hosbec, han abierto el debate sobre si el sector ha tocado techo. ¿Simple caída temporal o fin de una supuesta inmunidad a la crisis? ¿Nos encontramos ante el final del modelo turístico imperante o se trata de un mero reajuste?

Para algunos, los nubarrones estadísticos se ciernen sobe la localidad alicantina. Ésta, como casi siempre, permanece ajena a cualquier sombra meteorológica. Los días de marzo aún no se cuentan con dos dígitos cuando, a media mañana, el termómetro ya alcanza los 20 grados. Es un día laborable y el paseo de la playa de Poniente exhibe una gran actividad. Sobre todo pensionistas y gente de mediana edad, pero también jóvenes —la mayoría parejas— con rasgos y acentos anglosajones. Algunos toman el sol en la arena e incluso hay quien se atreve a remojarse en el mar.

No muy lejos de allí se erige el hotel Bali. Con sus 186 metros de altura domina el «skyline» de la ciudad, honor que ya le disputa el Intempo, en construcción a pocas manzanas. Su vestíbulo principal es propio de un aeropuerto. Por el trasiego de gente y variedad de idiomas pero, sobre todo, en su amplia recepción configurada al modo de los mostradores de facturación. En la piscina, visible desde el interior, niños de piel pálida se dan un chapuzón.

No hay rastro de la caída de reservas en este gigante de cristal y hormigón. Enrique Castell, su director, se encarga de confirmarlo. «Tenemos una subida del 10% con respecto a hace dos años que se mantiene», asegura. «En 2009 y 2010 la cosa fue muy mal, pero se ha ido resolviendo», reconoce. En su hoja de previsiones, un 70% para las más de tres semanas que quedan de marzo y un 63% para abril. Preguntamos cuánto cuesta una habitación. «Ahora mismo, a 35 euros con todo incluido. Aunque te tienes que ir a reservar a Inglaterra», reconoce. «Hemos tenido que recurrir a esto, que es lo que nos ha permitido seguir funcionado», sentencia.

Casi lleno en campings

Solo hay que cruzar la calle para llegar al Centro de Turismo (CdT) de Benidorm. Allí, Paco Delgado, presidente de la Asociación de Campings de Benidorm, habla también de buenas cifras. «La valoración de la temporada es satisfactoria y positiva. Hemos tenido una ocupación bastante alta debido seguramente a la climatología que ha tenido Europa», explica. «No somos apartamentos ni hoteles, el perfil es otro.

También somos menos, con 15.000 plazas en Benidorm», matiza. Se acerca ya el mediodía, la hora de la comida, y la playa de Levante mezcla a paseantes con degustadores en las terrazas de alguna que otra pinta de cerveza. Al final se llega a la zona de restauración conocida como «de los vascos». Poco movimiento a pesar de la hora en locales tradicionales donde el «pintxo» es la estrella. Raimundo Da Silva regenta desde hace casi una década la Taberna Lizondo.

«Esto está muy mal, mira cómo está la calle. ahora todavía hay alguien, pero por la noche, nadie. Cada año va a menos», explica. Dice que la culpa es de la crisis, pero también de alguien más. «Hay demasiados hoteles porque se los han dejado construir. Encima los que vienen lo tienen todo pagado. ¿Quién se va a gastar el dinero fuera. Nos están estropeando el negocio», sentencia. En términos similares se expresa Juan Miguel García, propietario de ocho locales en la zona. «Esto está bastante fastidiado. Imagino que se dinamizará dentro de 15 días, pero lo que hemos pasado no lo esperamos. Se ven cada vez las rentabilidades más acortadas», explica. Hace incluso una estimación, «un 20% de bajada», del consumo. Y concluye: «Los hoteles nos están haciendo una competencia bastante desleal. Creo que alguien se tendría que ocupar de eso».