«Don Agustín vivió para amar en la Iglesia»

Miles de fieles despidieron ayer al arzobispo emérito de Valencia en la catedral

R. CARRIÓN
VALENCIA Actualizado:

La ciudad de Valencia respondió ayer en el último adiós al cardenal y arzobispo emérito de Valencia, Agustín García-Gasco, muerto en Roma el pasado domingo, donde se encontraba para asistir a la beatificación de Juan Pablo II. Miles de fieles, autoridades y la cúpula de la Iglesia española asistieron a una ceremonia oficiada por el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, junto los cardenales Antonio Cañizares, Antonio María Rouco Varela, Lluís Martínez Sistach, Carlos Amigo, Francisco Álvarez y Ricard María Carles.

La ceremonia presidida por el arzobispo Osoro, contó con la presencia de las máximas autoridades de la Comunidad Valenciana, encabezadas por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, la presidenta de las Cortes, Milagrosa Martínez y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

Minutos antes de las cinco de la tarde, el féretro con los restos mortales del cardenal era portado a hombros en procesión —por doce sacerdotes que recibieron la ordenación de manos de García-Gasco— hasta la catedral, donde se celebró el entierro. La banda municipal de Valencia interpretaba la marcha fúnebre de Chopin en la salida de la procesión, mientras las campanas de la torre del Miguelete tocaban a difunto. A su paso por la basílica de la Virgen, los sacerdotes vovieron el féretro hacia la imagen de la patrona de Valencia, mientras la Escolanía de la Virgen entonaba el himno de la Coronación.

La comitiva entraba a la catedral por la puerta de los Hierros y el ataúd era depositado ante el presbiterio, momento en el que comenzaba la emotiva ceremonia con la intervención de la coral catedralicia y el coro del seminario.

En la capilla de San José

En su homilía, Osoro reconocía sentirse «consternado por el fallecimiento de García-Gasco», pero recordó que «no podemos quedarnos en esta consternación» y evocó algunos pasajes bíblicos sobre la resurrección de Cristo y el papel de la fe y el bautismo.

En referencia a «Don Agustín», afirmó que «en quien ha vivido para amar y entregarse» se hacen verdad las palabras del Apocalipsis «dichosos los muertos que mueren en el Señor», y entonces oró para que «le alcance la fuerza de la resurrección». Porque los cristianos, añadió, «sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos» y «con esta convicción ha vivido Don Agustín. Descanse en paz».

Concluida la eucaristía, el féretro fue conducido de nuevo en procesión a la capilla de San José, situada en uno de los laterales de la nave principal, donde recibió sepultura, ante la inevitable emoción de los presentes. Se cumplió así el deseo expresado en vida por García-Gasco.